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Nacen sin duda de la necesidad de revisar respuestas, y por supuesto mejorarlas. Algo así como una conciencia hacker extendida en otros terrenos y no siempre el de la informática. Las dificultades que implican la popularidad, generan movimientos alternos – análogos o digitales – que evitan esos escollos.
Mejorar una respuesta es un trabajo que implica desarrollar un conocimiento superior a quien dio la respuesta, o una suma de conocimientos que lo superen. Trabajar en grupo (trabajar lo utilizo como término genérico) y con la mayor diversidad posible, es una de las mejores formas de generar pequeños movimientos de algo que podría llamarse desde filosofía hasta hacktivismo de conciencia.
Hacktivismo de conciencia, es una definición demasiada amplia y se me ocurrió hace unos años cuando pintábamos paredes en la calle Rojas, Ciudad de Buenos Aires. Define el perfil de personalidad de los hijos y nietos de Hiroshima, de las Guerras mundiales y civiles, del Muro de Berlín y su caída simbólica como final de una guerra fría que en realidad todavía no se ha terminado; en definitiva, Herederos del desastre.
Hoy, mujeres y hombres insertos en un mundo globalizado a conciencia y repartidos por el planeta, interesados por el bienestar y los derechos humanos, continúan un camino poco previsible y en general tan conflictivo como el de sus antepasados primitivos.
Juntarse a mejorar una respuesta no tiene sentido si no se difunde su nueva transformación. Aunque la nueva respuesta sea una forma de pensar, y no necesariamente una respuesta al estilo multiple choice de tres palabras. Es decir, un concepto, una visión de un concepto, y una nueva forma de vivir un concepto son también nuevas respuestas.
El cambio de conciencia forma parte del ser humano desde siempre, y difícilmente sea posible frenarlo. Ya los tantos ejemplos de la Historia universal demuestran que la represión de las ideas, sentires, e instintos naturales no solo perjudica a todos, sino que además enferma a la gente de psicopatías graves e incurables.
Semiología. Semiótica. Sociología. Marcusse. Nietche. Almafuerte. Unamuno. Recuerdo los años 80 cuando mis padres me hablaron de la _meta_física y la patafísica, yo tenía menos de 12 años y una pequeña biblioteca con unos libros leídos. Tal vez esa fue la raíz que me impulsó al cabo de unos años a hacerme habitué del Parakultural en Buenos Aires, y leer revistas de baja tirada que adquiría en las plazas públicas a precios razonables. Ahora está de moda, los otros días vi a un policía mirando su horóscopo apasionadamente.
El otro día veía el video de la primera última despedida de Soda, estuve ahí con unos amigos, mi hermana, su novio, y los amigos de ellos. Volvimos a estar en la segunda última despedida, casi los mismos de entonces. Pero ya casados, en pareja, algunos con hijos. Pensé que si hay una tercera última despedida, seguro vamos con nietos. Que lindo. Me gustó pensar así. Me imaginé revoleando el bastón re sacada. Jaja!.
Los momentos más felices son sin duda los poemas en graffiti por el barrio. Las tardes tomando mate con la abuela, las generala a las tres de la mañana con los amigos, los cuartos llenos de cables y trozos de 386, los egresos de las instituciones, el amor del primero al último, la convivencia, la familia, y un hijo por venir. Al menos para mí.
Gracias por este espacio, un beso,
Euge
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