Mijail Bajtín: De los autores que tratamos Bajtín es el primero en hablar de organización textual, ya que clasifica los textos de acuerdo a su a su pertenencia a determinados Géneros Discursivos. Según este autor los géneros serían formas de textos relativamente estables utilizados habitualmente por los hablantes. Y realiza una clasificación de éstos al dividirlos en Primarios (es decir, los que se utilizan en el habla cotidiana) y Secundarios (géneros más complejos que derivan de los anteriores). Además, considera que toda cladse de texto puede ser categorizada en términos de géneros. Por esta razón, señala la estrecha relación existente entre género y estilo. J-M Adam: Es el primero en retomar las tres hipótesis de Bajtín: 1- Los géneros son de una diversidad infinita. 2- La poca variación que existe entre los textos de cada género es la razón de que sea posible la interacción verbal. 3- los géneros influencian todos los niveles de la textualización. Según este autor, el texto está formado por proposiciones, es decir, unidades de sentido, que se agrupan en macroproposiciones, que se agrupan, a su vez, en secuencias para poder, recién en este nivel, conformar un texto. La secuencia sería una entidad de una autonomía relativa, que posee una organización interna propia y que se encuentra en una relación de dependencia o independencia respecto al conjunto del texto. Un texto puede comprender muchas secuencias del mismo tipo o de tipos diferentes. Por lo tanto, Adam da cuenta de la organización de los textos teniendo en cuenta prototipos secuenciales. Estos serían construcciones psicológicas que no pueden ser desarrolladas desde el ámbito lingüístico. En este sentido, podemos definir a un texto como “una estructura jerárquica compleja que comprende n secuencias-elípticas o completas del mismo tipo o de tipos diferentes”.[1] En este sentido habla de secuencia narrativa, secuencia descriptiva, etc. No obstante, podríamos decir, que Adam realiza un análisis cuasiestructuralista de la organización textual. Ya que toma en cuenta sólo la secuencialidad del texto. En este punto difiere bastante de Bronckart. Ya que este último autor pone en evidencia que el texto no debe ser considerado desde una perspectiva estrictamente lingüística sino que para su abordaje deben tenerse en cuenta otros planos. Bronckart: Postuló la Teoría del Interaccionismo Socio-discursivo. Este interaccionismo intenta aprehender las acciones humanas en sus dimensiones sociales y discursivas. Por ello para abordar el problema de los textos toma elementos del estructuralismo pero también se vale de otras corrientes y otros factores. Sostiene que el lenguaje expresa la representación del mundo y que esta representación es semiotizada, originando de esta manera la actividad discursiva. Organizada ésta última en discursos o textos. Como las actividades humanas son muy diversas, estos textos se diversifican en géneros. En éste sentido, Bronckart toma la idea bajtiniana que sostiene que no hablamos sino mediante géneros. Por lo tanto, siempre debemos considerar al texto en relación con el mundo social, los otros textos, la lengua natural en que se expresa, etc. Teun A. Van Dijk: Van Dijk sostiene que el texto es la “construcción teórica abstracta que subyace a lo que normalmente se llama discurso”[2]. Introduce términos como Macroestructura y Superestructura Define estos téminos de la siguiente manera: Macroestructura: “reglas semánticas bastante precisas para la derivación de macropropsiciones a partir de secuencias de microproposiciones”.[3] Superestructura: “estructuras abstractas, esquemáticas, que organizan la forma general del texto como las conocemos desde la teoría de la narrativa o de la teoría de la argumentación”.[4] De Beugrande y Dressler Éstos autores consideran que un texto debe estar organizado de acuerdo a una determinada manera para que pueda realizarse el procesamiento textual. Desarrollaremos a continuación sólo las que refieren exclusivamente a la estructura organizativa de un texto: 1-Cohesión: Existe cohesión cuando “las secuencias oracionales que componen la superficie textual están interconectadas a través de relaciones gramaticales, como la repetición, las formas pronominales, la correfencia, la elisión o la conexión.”[5] 2- Coherencia: “Un texto posee coherencia cuando los conceptos que componen su universo del discurso están interconectados a través de relaciones de diversa naturaleza, por ejemplo, de causalidad.”[6] Hecho esto breve recorrido esperamos que ayude a la interpretación de los autores anteriormente mencionados y colabore para lograr una mejor comprensión del concepto Organización Textual. Marcos Carlos Carbajo
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[1] ADAM, J-M: Les textes: types et prototypes, Paris, Nathan, 1992. “Introducción: una tipología entre otras”. Página 8. [2] Van DIJK: Texto y contexto. Semántica y pragmática del discurso, Editorial Cátedra Lingüística. Página 32. [3] Van DIJK: De la gramática del texto al análisis crítico del discurso. Versión actualizada de un artículo publicado por BELIAR, 1995. Página 2. [4] Van DIJK: Ibidem Página 1 [5] DE BEUGRADE, R. A. ; DRESSLER, W. U. : Introducción a la lingüística del texto. Editorial Ariel Barcelona. Barcelona, 1997. Página 12. [6] Ibídem, páginas 12-13. |