Desarrollo: La comedia y los esclavos1- Aristófanes y Jantias Para comenzar, dedicaremos algunas palabras a la comedia Griega. Respecto a esta consideramos que “verdad es que los antiguos la denominaron «espejo de la vida», en la eterna naturaleza humana y en sus debilidades. Pero la comedia es al mismo tiempo la más completa pintura histórica de su tiempo. Ningún género de arte o de literatura puede, en este sentido, serle comparada. (...) acaso ningún período histórico, ni aún los del pasado más inmediato, pueda sernos representado y comprendido en su intimidad de un modo tan perfecto como el de la comedia ática”.[1] La comedia, más que cualquier otro género de la antigüedad se dedicó a describir, observar e incluso criticar las realidades de su época. Y, si bien se refiere a sucesos concretos, deja entrever en sus imágenes algunos caracteres perpetuos del ser humano que la epopeya o la tragedia no supieron descubrir. La comedia censuraba, dirigía el espíritu del pueblo, y educaba conjurando a la poesía, la música y la filosofía. Como representante de esta comedia griega elegiremos a Aristófanes y, para hablar de nuestro tema, los esclavos, nos centraremos en su obra Las ranas. Las ranas fue puesta en escena en el año 405 en los en los momentos previos a la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso. En éstos terribles tiempos de ansiedad, Aristófanes “quiso divertir al público, traer las añoranzas de los antiguos ritos y los antiguos mitos, hacer pensar sobre el arte de la tragedia y sobre la vida de Atenas misma, hacer reir también. Lo logró todo ello. Y sin escapar del presente, sin dejar de decir su verdad, que era la de casi toda Atenas en aquellas circunstancias.”[2] Para lograrlo combina dos argumentos paródicos. Por un lado, la bajada a los infiernos de Dioniso disfrazado de Heracles. Que acompañado de su esclavo Jantias tiene la intención de buscar a Eurípides, ya fallecido, quien se encargaría de dirigir a Atenas para devolverle su antiguo esplendor. El otro tema paródico consiste en el debate entre dos grandes poetas trágicos: el solicitado Eurípides y Esquilo. Debate en el que éste último resulta vencedor y, por lo tanto, seleccionado por Dioniso para llevar a cabo la noble tarea. Hecha esta breve presentación del argumento de Las ranas. Nos inmiscuiremos directamente en el tema que nos ocupa: los esclavos. Partiremos, pues, de una primera afirmación: siendo la comedia, como habíamos dicho anteriormente, un género que intenta reflejar la realidad, que se preocupa por esta y que la reproduce y la crítica, no puede olvidarse de un elemento tan importante de la antigua como lo fueron los esclavos. De hecho, en la comedia éstos gozan de vital importancia. Ya que son ellos generalmente los responsables de gran parte del desarrollo de la acción. En la comedia que nos compete, encontramos a Jantias, esclavo del dios Dionisio que, ya en el prólogo, hace su primera aparición cargando los bultos necesarios para viajar con su amo al hades. Esta situación es aprovechada por Aristófanes para hacer una serie de bromas obscenas sobre esclavos agobiados por su trabajo, al parecer, muy comunes entre los comediógrafos, y, paralelamente, el autor efectúa una crítica a este tipo de bromas.[3] Jantias, además de obediente es más valiente que su amo, rasgo que demuestra en el episodio en que ambos se encuentran con el fantasma aterrador Empusa. En este pasaje Dioniso se resguarda tras su esclavo y sólo quiere avanzar cuando el espectro adopta forma de mujer. Al final, y tras salvar la situación Jantias tranquiliza a Dioniso.[4] Más luego, y tras golpear las puertas de Plutón, Eaco al confundir a Dioniso con Heracles lo insulta y amenaza. Una vez más el amo se amedrenta y una vez más es ayudado por su fiel esclavo Jantias. Esta vez de una forma muy novedosa: intercambian sus vestidos: “DIONISO: Pues mira, ya que estás ansioso de heroísmo y eres un valiente, tu hazte yo, cogiendo esta clava y la piel de león, ya que eres de entraña sin miedo; y yo a mi vez seré tu mozo de carga.JANTIAS: Dámelo deprisa: hay que obedecer.”[5] De esta forma, “Aristófanes busca, evidentemente, la novedad, el llamar la atención del público. Y su esclavo Jantias representa, en cierto modo, una evolución respecto a los típicos esclavos de Comedia: es ya el esclavo que da lecciones al amo.”[6] De acuerdo a lo observado anteriormente podemos aventurar una serie de consideraciones finales acerca del esclavo Jantias: éste es fuerte, obediente y sobre todo valiente. Sus cualidades se oponen constantemente a las de Dioniso a quien asiste en todo momento. Incluso llega a reemplazar a su amo en sus funciones. Teniendo en cuenta estas afirmaciones no resulta arriesgado aseverar que el esclavo Jantias es uno de los héroes de esta comedia ya que su asistencia es fundamental para que Dioniso logre su cometido. 2- Plauto y Palestrión Hablaremos ahora de otro célebre esclavo: el ingenioso Palestrión. Sus argucias se encuentran consignadas en la más antigua de las obras del autor latino Plauto: el Miles Gloriosus, que data del año 205 aproximadamente. Este autor se dedicó exclusivamente a la fabula palliata, que era la que poseía argumento, personajes y ropaje griegos. En este tipo de comedias “con grandísima frecuencia los que asumen papel preponderante en el desarrollo de la acción son los esclavos. Su virtuosismo, a menudo genial, en la invención de expedientes siempre nuevos, consigue arrancar a padres venerables, casi siempre tacaños, el dinero necesario para que sus jóvenes dueños puedan entrar en posesión de sus queriditas (...). Confusiones (...), reconocimientos de toda suerte, por ejemplo de hijos o hermanas que se creían perdidos, o entre hermanas (...), doncellas forzadas como esclavas que más tarde se revelan de condición libre, acabando el lance en honrado casamiento (...) y el despido del amante anterior o del alcahuete burlado: he aquí las bases y los supuestos de la acción dramática, que aparecen en conexiones múltiples, pero siempre se repiten.”[7] En este marco argumental situaremos, pues, la figura del esclavo Palestrión. En la obra Miles Gloriosus este esclavo teje una complicada trama de intrigas y conspiraciones para conseguir engañar a su amo, el soldado al que hace alusión el título, liberar a su antigua dueña que está en poder de éste último para entregarla a las manos de su anterior amor y, finalmente, huir junto con ella. Dice Palestrión: “Y así he armado aquí una famosa artimaña con la cual hago posible que los amantes estén juntos.”[8] A lo largo de toda la comedia es claramente observable que es el esclavo a modo de un estratega o un hábil arquitecto dirige y estructura todas la obra de principio a fin. Podemos ver, entonces, en este esclavo al héroe de esta comedia. Cualidad que comparte junto con Jantias. No obstante, encontramos en esta obra otro esclavo de vital importancia: estamos hablando de Escelebro. Este sirve al soldado fanfarrón y, a pesar de serle fiel, comparte con su dueño una cualidad que los caracteriza: ambos son extremadamente estúpidos. Por lo tanto, Esceledro posee características totalmente opuestas a las de Palestrión. Encontramos, pues, una vez más en la figura de Palestrión la idea de que el accionar del esclavo es necesario para que el desarrollo argumental de la comedia se produzca satisfactoriamente.[9] Si tenemos en cuenta que, como dijimos más arriba, la comedia está ligada más que ningún otro género a la realidad social antigua. Y vemos que en ella uno de los grupos de personajes que descollan entre los más importantes lo constituyen los esclavos. Podemos aventurar, pues, que los esclavos eran también importantes para el desarrollo de la sociedad. A continuación, profundizaremos en esta idea. Y trataremos de definir la noción de esclavitud para poder comprender correctamente el rol del esclavo dentro de la comedia griega y romana. 3- La situación social de los esclavos en el mundo grecorromano En párrafos anteriores hemos hablado de esclavos pertenecientes al mundo de la literatura cómica clásica. No obstante, consideramos que para comprender cabalmente el rol de estos personajes es necesario mirar hacia atrás, hacia la realidad social griega y romana y tratar de averiguar qué es un esclavo y qué función desempeñaban éstos en la sociedad de su momento. En los párrafos subsiguientes nos dedicaremos a responder estas cuestiones cotejando nuestras conclusiones con las obras que previamente analizamos. Finalmente, intentaremos entender por qué los esclavos Jantias y Palestrión cumplen un papel tan importante dentro de las comedias a las que pertenecen. En primer lugar cabe realizar algunas aclaraciones introductorias. “La Antigüedad grecorromana siempre constituyó un universo centrado en las ciudades. El esplendor y la seguridad de la temprana polis helénica y de la tardía república romana, que asombraron a tantas épocas posteriores, representaban el cenit de un sistema político y de una cultura urbana que nunca ha sido igualada por ningún otro milenio. La filosofía, la ciencia, la poesía, la historia, la arquitectura, la escultura; el derecho, la administración, la moneda, los impuestos,; el sufragio, los debates, el alistamiento militar: todo eso surgió y se desarrolló hasta unos niveles de fuerza y de complejidad inigualados.”[10] No obstante, debemos hacer una salvedad: detrás de este increíble desarrollo urbano no existía ninguna economía urbana que pudiera sustentarlo. Por el contrario, las riquezas materiales que hacían que esta cultura y que este sistema político urbano sea posible procedían principalmente del campo. Por lo tanto, el mundo grecorromano fue también en su conjunto rural. Y, si bien, “el mediterráneo proporcionó el necesario marco geográfico a la civilización antigua, su contenido y novedad históricas radican, sin embargo, en la base social de la relación entre ciudad y campo que se estableció en su interior. El modo de producción esclavista fue la invención decisiva del mundo grecorromano lo que proporcionó la base última tanto de sus realizaciones como de su eclipse.”[11] Señalaremos que si bien habían existido estados con esclavos, como por ejemplo, los imperios sumerios o babilonios, los primeros estados esclavistas fueron los griegos y romano. En ellas los esclavos sufrían una condición extrema de pérdida completa de la libertad. “Las ciudades Estado griega fueron las primeras en hacer de la esclavitud algo absoluto en su forma y dominante en su extensión, transformándola así de puro instrumento secundario en un sistema de modo de producción.”[12] La proporción de esclavos en relación con los ciudadanos libres atenienses en la época de Pericles era de tres a dos. Y de acuerdo a algunos autores se contaban 60.000 esclavos en Atenas en los finales del siglo V a.c. y 2.000.000 en la Italia de los finales de la república.[13] “La formación de una subpoblación esclava nítidamente delimitada fue, precisamente, lo qué elevó la ciudadanía de las ciudades griegas a cimas hasta entonces desconocidas de libertad jurídica consciente. La libertad y esclavitud helénicas eran indivisibles: cada una de ellas era la condición estructural de la otra.”[14] De acuerdo a la teoría romana el esclavo se definía como un instrumentum vocale, es decir, instrumento que habla, y se ubicaba un grado más arriba que el ganado. Era una cosa susceptible de ser comprada o vendida en los mercados de las ciudades al igual que cualquier otro tipo de mercancía.[15] En el mundo grecorromano los derechos de un amo sobre su esclavo eran absolutos en varios sentidos. El esclavo, en su calidad de tal, no perdía solamente el dominio sobre su trabajo sino que también sufría la pérdida del dominio sobre su persona. Éste sólo era una mercancía y la absoluta enajenación de sí mismo duraba eternamente: hasta sus hijos y los hijos de sus hijos.[16] Las obras que analizamos nos dan una idea aproximada de esta absoluta enajenación que sufre el esclavo y de cómo el amo puede disponer de él cual si fuera una cosa. Esta situación es particularmente observable en más de una ocasión en que los esclavos (muchas veces llamados carne de horca)[17] son castigados con azotes o amenazados incluso con ser privados de su vida. A continuaciones citaremos una enumeración de ejemplos presentes en las obras que sirven para ilustrar esto.En el Soldado fanfarrón, Esceledro luego de ser amenazado de muerte por Filocomasia, solicita: “No me amenaces; sé firmemente que la horca ha de ser mi sepultura. En ella quedaron mi abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo...”[18] En otro pasaje, Periplectomeno reprende a Esceledro de la siguiente manera: “Los dioses y las diosas todos no me favorezcan si no te mando a pagar con un mortal azote, que te daré de la mañana a la noche, lo que me has hecho:”[19] En las ranas de Aristófanes también encontramos un ejemplo: Jantias disfrazado de Heracles le dice a Eaco: “JANTIAS: Voy a hacer en tu honor una cosa valerosa: coge a este esclavo mío (por Dioniso) y dale tormento* (...)”EACO: ¿Y cómo le daré tormento?”[20] Jantias, a continuación realiza una enumeración de posibles tormentos: “JANTIAS: De todas las maneras: atándolo a una escalera, azotándolo con un látigo, desollándolo, retorciéndole los miembros y echándole además vinagre en las narices, poniéndole ladrillos encima, todo lo demás (...).”[21] Enumerados algunos ejemplos y teniendo una definición satisfactoria del concepto de esclavo puesta en relación con las obras que nos competen nos creemos en condiciones de arribar a la siguiente conclusión: Conclusión Del análisis de las obras cómicas Las ranas y El soldado fanfarrón concluiremos que de acuerdo a su carácter especular la comedia griega y su par latina supieron reflejar la realidad de su época. Por esta razón, no nos extraña verificar que los esclavos Jantias y Palestrión cumplan un rol tan importante en ellas: el de héroes cómicos. Fiel reflejo éste de una realidad social grecorromana en la que los esclavos eran los principales actores de su sociedad. Y, aunque estos personajes gozaban del privilegio de hallarse en un ambiente utópico, en algunos pasajes podemos entrever algunas enumeraciones distorsionadas por la visión cómica de los verdaderos pesares que los esclavos debían soportar. Marcos Carlos Carbajo
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
[1] WERNER JAEGER: Paideia, Fondo de Cultura Económica, México, 1992, página 325. [2] RODRÍGUEZ ADRADOS, F,; RODRÍGUEZ SOMOLINOS, J.: en Introducción a Las ranas, Cátedra Letras Universales, página 123. [3] cfr.: ARISTÓFANES: Las ranas, Cátedra Letras Universales, página 125–126. [4] cfr.: ARISTÓFANES: Las ranas, Op cit, página 139-141. [5] ARISTÓFANES: Ibídem, página 150. [6] RODRÍGUEZ ADRADOS, F,; RODRÍGUEZ SOMOLINOS, J.: en Introducción a Las ranas, Op cit, página 121. [7] GUDEMAN, Alfred: Historia de la Literatura Latina, Editorial Labor, Buenos Aires, 1942, página 26.[8] PLAUTO: El soldado fanfarrón, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1970, página 11.[9] cfr.: Otros esclavos importantes que podemos citar son: Cratia y Getas personajes del El detestado; Daos y Mosquión personajes de La trasquilada; Pirrias, Daos y Guetas personajes de la comedia El misántropo; estas tres obras pertenecen al comediógrafo griego Menandro. Mesenión es también un esclavo de gran importancia para el desarrollo de la obra Los Menecmos, ésta última de Plauto. [10] PERRY ANDERSON: Transiciones de la antigüedad al feudalismo, Editorial Siglo XXI, España, 1986, página 11. [11] PERRY ANDERSON: Transiciones de la antigüedad al feudalismo, Op cit, página 13.[12] PERRY ANDERSON: Ibídem, página 14. [13] FINLEY, M. I.: Esclavitud antigua e ideología moderna, Editorial Crítica. Barcelona, 1982, página 101. [14] PERRY ANDERSON: Transiciones de la antigüedad al feudalismo, Op cit, página 16. [15] cfr.: PERRY ANDERSON: Ibídem, página 16. [16] cfr.: FINLEY, M. I.: Esclavitud antigua e ideología moderna, Op cit, página 94. [17] cfr.: Por ejemplo, PLAUTO: El soldado fanfarrón, Op cit, 1970, página 27. [18] PLAUTO: Ibídem, página 20. [19] PLAUTO: Ibídem página 26.* El amo de un esclavo podía permitir, en un proceso, que la otra parte le diese tormento, especificando las condiciones. [20] ARISTÓFANES: Op cit 155-156. [21] ARISTÓFANES: Ibídem, páginas 156. Bibliografía General- ARANGIO RUIZ, Vicente: Historia del Derecho Romano, Madrid, 1943.
- ARISTÓFANES: Las ranas, Cátedra Letras Universales.
- AUSTIN, M.; VIDAL NAQUET, P.: Economía y sociedad en Antigua Grecia, Editorial Piados.
- FINLEY, M. I.: Esclavitud antigua e ideología moderna, Editorial Crítica. Barcelona, 1982.¨ GUDEMAN, Alfred: Historia de la Literatura Latina, Editorial Labor, Buenos Aires, 1942.
- MENANDRO: El misántropo, Editorial EUDEBA, Buenos Aires, 1965.
- MENANDRO: Teatro completo, Editorial Gredos.
- NESPRAL, Bernardo: Manual de Derecho Romano, Editorial Hammurabi, Buenos Aires.
- PERRY ANDERSON: Transiciones de la antigüedad al feudalismo, Editorial Siglo XXI, España, 1986.
- PIERRE GRIMAL: La civilización Romana, Piados. Buenos Aires, 1999.¨ PLAUTO: Comedias I, Cátedra Letras Universales,
- PLAUTO: El soldado fanfarrón, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1970.
- RODRÍGUEZ ADRADOS, F.: Democracia y literatura en la Atenas clásica, Alianza Editorial, Madrid, 1993.
- RODRÍGUEZ ADRADOS, F.: Fiesta, Comedia y tragedia, Editorial Planeta, 1971.
- RODRÍGUEZ ADRADOS, F.: La democracia ateniense, Alianza Universidad, Madrid, 1993.
- RUIPEREZ G.; TOVAR M.: Historia de Grecia, Editorial Montaner y Simón, Barcelona, 1978.
- RUSSOMANO, Mario C.: Breve Historia del Derecho Romano, Editorial Claridad, Buenos Aires, 1988.
- VERNANT, J. P.: El hombre Griego, Alianza Editorial, Madrid, 1993.
- WERNER JAEGER: Paideia, Fondo de Cultura Económica, México, 1992.
|