Coro de Babel - El portal de la cultura y de la ciencia - Modelos de comprensión y producción del lenguaje

Formulario de acceso

Foro - Últimos comentarios

Artículos relacionados

Add to Technorati Favorites
IBSN: Internet Blog Serial Number 04-006-019-82
 

Búsquedas externas personalizadas


Modelos de comprensión y producción del lenguaje PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Marcos Carlos Carbajo   
domingo, 22 de octubre de 2006
ImageDesarrollaremos un breve marco teórico referente a los modelos de comprensión y producción del lenguaje.

Modelos de comprensión y producción del lenguaje

Comenzaremos resaltando que los modelos que intentan explicar los procesos de comprensión y producción parten de algunos supuestos comunes: ubican a estos procesos en la mente y afirman que la mente tiene una estructura cimentada en su funcionamiento. No obstante, estas teorías no han llegado a un acuerdo unánime para explicar cómo y dónde se retiene la información, cuáles son los componentes que participan y cómo funcionan y se comunican entre sí. Al respecto, se han esbozado dos grandes corrientes teóricas: una propone que la mente posee una estructura modular y otra que considera que ésta procesa la información en paralelo y en forma interactiva.

            Modelos modulares,  autónomos o en serie

La manera más simple de entender el procesamiento del lenguaje es la que sostiene la hipótesis de la estructura modular de la mente. Cuyo principal exponente es Fodor. Este modelo sostiene que distintos niveles de análisis del lenguaje se corresponden con distintas etapas de procesamiento de la información:

“Dichos procesos podrían funcionar como módulos autónomos especializados dirigidos por los datos, es decir, de abajo a arriba y de forma serial.”[1]
 
            Estos procesos modulares poseen varias particularidades: son dirigidos por la entrada de la información, en una dirección abajo hacia arriba, son veloces, automáticos, obligatorias, encapsulados, es decir, impermeable a la información retenida en otros módulos. Asimismo, este sistema posee una estructura neuronal determinada y sus normas de funcionamiento están determinados de forma innata. De esta forma, Fodor formula una arquitectura modular jerarquizada basada en restricciones, limitando considerablemente el flujo de información. Esta estructura está constituida por subsistemas independientes o niveles que no pueden ver las operaciones y contenido de los otros y que se comunican sólo en sus períodos de entrada y salida. Esta jerarquía de niveles que trabajan conjuntamente con un procesador central que recibe la información de salida de los módulos y que, además,  puede acceder al conocimiento extralinguístico. La ventaja de este modelo de estructura radica en su simplicidad permitiendo un procesamiento rápido y obligatorio al igual que los reflejos. [2]

            Modelos
interactivos: Modelos en paralelo. Modelos conexionistas

En otro extremo teórico, encontramos las hipótesis interactivas del procesamiento del lenguaje. Estas suponen un modelo cuya estructura no es secuencial, sino en paralelo, y que hay injerencias de los procesos superiores en los inferiores. En estos modelos, el flujo de la información no es unidireccional, como sucede con los modelos modulares, sino que es bidireccional, es decir, los procesos abajo-arriba y arriba-abajo ocurren al mismo tiempo e interactúan entre sí.

Los modelos conexionista, al igual que los modulares, sostienen que el mensaje lingüístico se estratifica en niveles de operaciones parecidos. No obstante, múltiples niveles participan simultáneamente en el procesamiento del lenguaje. Esto implica una mayor libertad en el flujo de información. Esto se explica debido a que la red conexionista típica está formada por un grupo de unidades de procesamiento que pueden recibir varios grados de activación excitatoria. Al sobrepasar un determinado umbral de excitación, liberan señales exitatorias o inhibitorias a las unidades con las que se conectan contribuyendo, de esta forma, a proseguir con el flujo de información. Las unidades se agrupan en capas de entrada de información, de salida de información y en capas intermedias que se mantienen ocultas. Esta configuración estructural permite la construcción de redes más complejas en las que la activación puede implicar comunicación bidireccional entre capas y unidades (por ejemplo, como sucede en redes recurrentes o en redes de activación interactiva). La principal característica que relaciona a estos modelos conexionista reside en su identificación con la metáfora neuronal:[3]

“Se trata de procesadores simples similares a neuronas (...). Su representaciones ya no son discretas como los modelos computacionales sino graduales y continuos y los procesos tampoco son seriales, por exposición a ejemplos crean representaciones internas complejas. Las unidades del sistema (“las neuronas”) se excitan y se inhiben según la carga que tiene y los estímulos que reciben.”[4] 

El punto de vista conexionista posee algunas ventajes respecto de la concepción modular: permite explicar como el cerebro puede realizar en milisegundos operaciones extremadamente complejas, además, son capaces de realizar operaciones de aprendizaje y autoorganización imposibles en los sistemas seriales.[5]

Otro atributo de este tipo de modelos es que responden a lesiones simuladas en forma similar que los sujetos que han sufrido lesiones cerebrales permitiendo comprender este tipo de sucesos.

¿Modularidad o Conexionismo?

A lo largo de este trabajo pudimos observar que existen dos modelos que permiten explicar más o menos satisfactoriamente cuál es la estructura de nuestra mente y cómo y cuáles son los mecanismos encargados de manipular la información rigiendo así nuestros procesos de comprensión y producción del lenguaje. Estamos hablando de los modelos modulares y los modelos conexionistas. A primera vista, ambos modelos nos parecen completamente distintos y antitéticos. No obstante, desde nuestra humilde posición y más en carácter de sospecha que de teoría nos sentimos inclinados a participar de la opinión que sostiene la siguiente afirmación: “Actualmente el problema central del debate no reside ya en elegir de una forma categórica entre las dos concepciones del procesamiento, sino en descifrar específicamente cómo y cuándo se produce interacción entre esos procesos. Ambas concepciones –modular e interactiva- no presentan necesariamente una dicotomía, sino dos extremos de un continuo a lo largo del cual procesos diferentes pueden variar en su grado de autonomía, automaticidad, etcétera.”[6] 

         Comprensión lectora

En la comprensión de la lectura debemos tener en cuenta dos polos: el texto, que suministra los elementos lingüísticos que forman parte de una lengua; y el lector, quien aporta sus conocimientos tanto conceptuales como lingüísticos, y llena los espacios que deja el texto para ser completado permitiendo así la interpretación. De esta interrelación entre texto y sujeto se desprende que:

“El resultado de la comprensión supone la construcción de un modelo mental, situacional, que da cuenta del estado de cosas descritas en el texto, y en el que se integran lo expresado en el mismo y lo ya conocido por el sujeto.”[7]

Como pudimos observar anteriormente, tanto el modelo modular como el conexionista, están de acuerdo al afirmar que la información entrante en el proceso de comprensión de la lectura se organiza en diferentes niveles de procesamiento. Indicaremos a continuación los niveles de procesamiento textual que participan de la comprensión lectora:

I.            Nivel Fonológico-Grafemático: en el momento de la lectura lo primero que reconocemos son las letras. Se supone que el proceso de identificación de las letras se puede llevar a cabo por dos rutas diferentes: el acceso léxico directo o la codificación fonológica. 

.            Nivel Léxico: este nivel está relacionado con el procesamiento de las palabras. Para interpretar lo que lee el sujeto acude a una suerte de diccionario mental y otorga significado a las palabras teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentran.

III.            Nivel sintáctico: Este nivel inserta a la palabra en una estructura concediéndole, de esta forma, un valor sintáctico. Proporcionando, así, una ayuda al lector en la interpretación.

IV.            Nivel textual: Totaliza el significado de las oraciones para confeccionar un significado integral.[8] 

A continuación, enumeraremos una lista de posibles dificultados de comprensión que un texto pueda suscitar en cada uno de los niveles:

Nivel fonológico-Grafemático: Si el texto no tiene errores ortográficos, en principio, podríamos decir que no despertaría problemas en la comprensión en el lector. No obstante, pensamos que si el lector no conoce las reglas que rigen la entonación de las palabras podría incurrir en un error de interpretación al leerlas, incluyéndolas en una categoría léxica y sintáctica diferente. Verbigracia, leamos el siguiente sintagma:

“intentar establecer qué proporción de la personalidad corresponde a los genes y cuál al medio es como preguntar qué parte de la espuma es aira y qué parte agua.”[9]

En este caso el pronombre qué, debido a su carácter tónico (su tilde en el grafema – é-), es un pronombre interrogativo. Es decir, es una palabra cuya función es inquirir o ponderar la naturaleza, cantidad, intensidad, etc de una cosa requiriendo una respuesta por parte del destinatario, es decir, es catafórico.[10] Si el lector ignora esta función de la tilde, podría incurrir en un error y considerar el pronombre qué como un pronombre atónico relativo que. De esta forma, la información asimilada sería errónea implicando un mal procesamiento en los niveles posteriores (tanto en el léxico, como en el sintáctico e, incluso, el semántico).

Nivel léxico: En primer lugar, es necesario aclarar que si el diccionario mental del lector es limitado en su contenido léxico encontrará muchas dificultades para comprender el texto. Algunos ejemplos de palabras específicas de una materia o poco comunes (tomadas de un texto periodístico) que tienen altas probabilidades de no formar parte del vocabulario de un lector poco instruido pueden ser las siguientes: Perogrullo, gen, cromosomas, asintomático, neurofibromatosis, Damocles, esquizofrenia, maníacodepresiva, psicosis, galeotes, borrajas, genetista, entre otras.En segundo lugar, muchas palabras pueden resultar ambiguas al momento de ser interpretadas. Por ejemplo, en el sintagma:

“... dieta y los hábitos de vida.”[11] 

Por hábito se puede entender, entre otros significados, los siguientes:

a) Vestido o traje especial que usan los religiosos.

b) Costumbre adquirida por la repetición de actos iguales o semejantes.

c) Facilidad adquirida por la constante práctica de un ejercicio. Estas múltiples acepciones de una misma palabra pueden llegar a poner al lector en un aprieto en el momento de interpretar

.Nivel sintáctico:  “La ambigüedad no es una característica exclusiva del nivel léxico, sino que también está presente en otros niveles de procesamiento lingüístico. Una de estas ambigüedades es la que resulta de la asignación de las relaciones gramaticales en una frase. Esta ambigüedad de tipo estructural ocurre, entre otras razones, porque existen formas lingüísticas que son ambiguas con respecto a su categoría gramatical (...). Además, la estructura sintáctica es jerárquica y recursiva, lo que da lugar a dependencias gramaticales entre palabras no adyacentes.”[12] En un texto periodístico pudimos encontrar una frase que ejemplifica lo anteriormente afirmado:

Algunos pacientes se niegan a realizarse estudios genéticos: éstos podrían ayudarlos a encontrar algún tratamiento preventivo, pero también podrían “levantar la perdiz” acerca de su constitución genética”[13] 

En este caso el pronombre éstos podría referirse recursivamente a algunos pacientes o a estudios genéticos, generando de esta forma, una frase ambigua.

Nivel Textual: En este nivel el lector debe integrar los significados de cada oración en una unidad totalizadora de significación formando de esta manera macroestructuras. Para lograrlo, el lector debe valerse de sus conocimientos para reconocer las ideas principales del texto. Además, el sujeto cuenta con una serie de estructuras textuales que, una vez que las ha identificado, le permitirán conformar la macroestructura del texto. Enumeraremos a continuación algunas de estas estructuras: 

1.        Enumeración: serie de rasgos o componentes de igual importancia en relación con un tema.

2.      Secuencia temporal: presentación de los sucesos contados en un determinado orden temporal. Por ejemplo: “A principio de este año...”

3.      Causación: relación causal entre dos ideas.

4.      Comparación-Contraste: cotejo de semejanzas y diferencias. Por ejemplo: “Sin embargo, cada tanto surgen nuevas investigaciones que contradicen los resultados anteriores”.

5.      Respuesta: Problema-solución: exposición de un problema y sus posibles soluciones. Por ejemplo; ”Tal vez resulte más fácil echarle la culpa de todo a los genes y declararnos irresponsables de nuestros propios actos.”

6.      Descripción: se informa sobre rasgos y características de un tema. Por ejemplo: “...el tema de la discriminación genética sigue en pie y plantea la posibilidad de numerosos conflictos sociales futuros.”[14] 

Diremos, además, que los conocimientos lingüísticos y extralingüísticos son de vital importancia para la compresión lectora:

“Estos conocimientos actúan en los distintos niveles del proceso de comprensión, reduciendo la complejidad del proceso, haciéndolo computacionalmente abordable y resoluble. Son los conocimientos lingüísticos sobre las letras, adquiridos tras años de práctica en la escuela, los que permiten identificar un patrón gráfico como una palabra y acceder inmediatamente a su significado léxico. Es asimismo, el conocimiento del mundo el que permite resolver la ambigüedad sintáctica de las oraciones, permitiendo realizar las inferencias necesarias. El conocimiento previo de un tema determinado facilita la información de una correcta macroestructura de los textos distinguiendo de las ideas principales de las accesorias. Es también el conocimiento sobre cómo están organizados los diferentes tipos de textos (...) el que permite aplicar una estrategia estructural que logra la eficaz construcción de una representación coherente y acabada de los mismos.

Además, la activación de todos estos conocimientos y su aplicación en la comprensión de textos exige del sujeto un adecuado control y regulación de sus recursos cognitivos y resalta el carácter estratégico de estos conocimientos.”[15]

Aclaremos también que, estos mismos conocimientos lingüísticos y extralingüísticos son también fundamentales para recorrer el camino inverso: el de la producción del lenguaje.

 

 

Marcos Carlos Carbajo

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 


[1] CARREIRAS, Manuel: “Capítulo IV. Diseño funcional y computacional del sistema” en Descubriendo y procesando el lenguaje. Editorial Trotta. Página 113.

[2] cfr. SOLANA Zulema: “Modelos de ejecución del conocimiento del lenguaje y modelos de lectura” en Lenguaje y metacognición en las puertas del conocimiento. Centro de estudios y adquisición del lenguaje. Facultad de humanidades y Artes. UNR. Ediciones Juglaría. Rosario, 2000. Páginas 15-16; CARREIRAS, Manuel: “Capítulo IV. Diseño funcional y computacional del sistema” en Descubriendo y procesando el lenguaje. Op cit. Página 116; 122-123.

[3] cfr. Ibidem. Páginas 113-115; 119-120; 149.

[4] SOLANA, Zulema: “Modelos de ejecución del conocimiento del lenguaje y modelos de lectura” en Lenguaje y metacognición en las puertas del conocimiento. Op cit. Página 14.

[5] “El algoritmo de aprendizaje utilizado con más frecuencia es la regla delta generalizada o Backpropagation, desarrollada por Rumelhalt, Hinton y Williams en 1986, cuyo descubrimiento (...) ha sido uno de los elementos determinates del auge del conexionismo.” En CARREIRAS, Manuel: “Capítulo IV. Diseño funcional y computacional del sistema” en Descubriendo y procesando el lenguaje. Op cit. Página 160.

[6] Ibídem página 117.

[7] MADRUGA, J. A.: “Un marco actual para los estudios sobre la comprensión del discurso” en Comprensión y adquisición de conocimientos a partir de textos. Siglo Veintiuno. Madrid, 1993. Página 3.

[8] Cfr. SOLANA Zulema: “Modelos de ejecución del conocimiento del lenguaje y modelos de lectura” en Lenguaje y metacognición en las puertas del conocimiento. Op cit. Página 22.

[9] HENESTROSA, Guadalupe: “¿La culpa es de los genes?” en Revista Nueva. Rosario, 199. Página 18

10] DI TULLIO, Ángela: “Capítulo X. Los pronombres” en Manual de Gramática del Español. Editorial Edicial. Buenos Aires, 1997. Página 171.

[11] HENESTROSA, Guadalupe: “¿La culpa es de los genes?”. Op cit. Página 18.

[12] CARREIRAS, Manuel: “Capítulo IV. Diseño funcional y computacional del sistema” en Descubriendo y procesando el lenguaje. Op cit. Página 137.

[13] HENESTROSA, Guadalupe: “¿La culpa es de los genes?”. Op cit. Página 17.

[14] Cfr. MADRUGA, J. A.: “Un marco actual para los estudios sobre la comprensión del discurso” en Comprensión y adquisición de conocimientos a partir de textos. Op cit. Página 16.

[15] MADRUGA, J. A.: “Un marco actual para los estudios sobre la comprensión del discurso” en Comprensión y adquisición de conocimientos a partir de textos. Op cit. Página 17.


Bibliografía General  

  • CARREIRAS, Manuel: “Capítulo IV. Diseño funcional y computacional del sistema” en Descubriendo y procesando el lenguaje. Editorial Trotta.
  • DI TULLIO, Ángela: “Capítulo X. Los pronombres” en Manual de Gramática del Español. Editorial Edicial. Buenos Aires, 1997.
  • HENESTROSA, Guadalupe: “¿La culpa es de los genes?” en Revista Nueva. Rosario, 1995. Página 17-18  
  • MADRUGA, J. A.: “Un marco actual para los estudios sobre la comprensión del discurso” en Comprensión y adquisición de conocimientos a partir de textos. Siglo Veintiuno. Madrid, 1993.
  • SOLANA Zulema: “Modelos de ejecución del conocimiento del lenguaje y modelos de lectura” en Lenguaje y metacognición en las puertas del conocimiento. Centro de estudios y adquisición del lenguaje. Facultad de humanidades y Artes. UNR. Ediciones Juglaría. Rosario, 2000.

(*) Memories of old / Memorias de antaño. Fotografía tomada por Victor Nuno

http://www.flickr.com/photos/victornuno/253646322/

AttributionNoncommercialShare Alike Some rights reserved.

Comentarios
Buscar
Jack Sparrow  - Gracias   |2008-06-09 18:07:45
avatar Muy interesante el artículo!!!
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.21 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

Modificado el ( martes, 27 de marzo de 2007 )