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 Cow at evening, Ferran, LCC* La situación actual de los sistemas de producción animal tropical en la mayor de las zonas tropicales de Latinoamérica, tanto para monogástrico como para los rumiantes, por varias razones, principalmente ligadas al legado colonial y a la formación académica tradicional, se ha basado de manera incompleta en modelos desarrollados en climas templados. Los sistemas de producción bovina bajo pastoreo intensivo en las zonas tropicales, han causado un gran daño al medio ambiente y a la biodiversidad, han impedido un desarrollo rural y por consecuencias han promovido la emigración de la población rural hacia las ciudades en busca de alternativas mejores de vida. (Hernández, 2000).
Los árboles y arbustos, principalmente los leguminosos, son de vital interés en los sistemas de producción animal y esta importancia se acrecienta en aquellas áreas, donde la existencia de climas con una estación seca marcada y las dificultades con el manejo de los pastizales, han hecho fracasar los intentos investigativos de encontrar plantas de alto valor nutritivo y que sean capaces de persistir en los sistemas de producción animal. (Hernández, 2000). Las tendencias actuales de la producción agropecuaria hacen énfasis en modelos que tengan un desarrollo armónico entre los aspectos sociales, ambientales y económicos. Se requiere diseñar y multiplicar sistemas productivos con capacidad de incrementar el ingreso neto, mejorar el nivel alimenticio familiar a nivel del pequeño campesino, generar nuevas fuentes de trabajo rural al mismo tiempo que se protege y mejoran los recursos naturales. (Castillo 2006) Los árboles multipropósito son ejemplo de un inmenso potencial natural en las regiones tropicales del mundo, para ser considerada una especie como tal deben producir un sinnúmero de productos diferentes e importancia tanto para los humanos como para los animales, dentro de los que se destacan: proporcionar madera, fuente de alimentos, forraje, miel, guano, aceites, utilizarse como medicinales, etc. (Farell, 1996; Gómez y Col., 1995) En América Latina en los últimos años se está acumulando una creciente fuente de conocimientos, técnicas y saberes sobre las modalidades de Sistemas Agroforestales Pecuarios (SAFP) término que incluye a los Sistemas Agrosilvopastoriles (ASP) y Silvopastoriles (SSP). Las numerosas experiencias de productores campesinos y empresarios ganaderos ameritan la reflexión, estudio y divulgación. Gracias a ellas es posible avanzar más rápido en la construcción de un nuevo modelo de productividad sostenible que aproveche el potencial de los agroecosistemas de diferentes regiones para ofertar bienes e ingresos y servicios ambientales (Beer et al., 2003). En la actualidad existe un sinnúmero de especies de árboles que se han introducido en la ganadería tropical, con el objetivo de incrementar la biodiversidad de animales y vegetación por área, lograr un mayor aprovechamiento del recurso suelo e incrementar el rendimiento de carne y leche por unidad de superficie, además de los beneficios medioambientales que proporciona el árbol.(Castillo 2006). Existen diversas formas y modalidades de utilización de árboles para la explotación de animales en el trópico, muchas de las cuales hoy son alternativas viables que son aplicadas en países de nuestra región. (Castillo 2006). Desarrollo - Sistemas con Árboles (Clasificación). Por agroforestería se entiende tradicionalmente todos aquellos sistemas donde hay una combinación de especies arbóreas con especies arbustivas o herbáceas, generalmente cultivadas. Este término es muy amplio pues incluye desde la simple presencia de algunos árboles (eg frutales) en combinación con cultivos de vegetales o cereales, hasta sistemas complejos con múltiples especies en varios estratos. (Pezo e Ibrahim, 1996). El silvopastoreo es un tipo de agroforestería que implica la presencia de animales directamente pastando entre o bajo árboles. Los árboles pueden ser de vegetación natural o plantados con fines maderables (eg pinos), para productos industriales (eg caucho, palma de aceite), como frutales (eg. mangos, cítricos) o árboles multipropósito en apoyo específico para la producción animal. (Pezo e Ibrahim, 1996). El silvopastoreo es un sistema biológico-abiológico en desarrollo dinámico constante, el cual se alcanza por etapas con la evaluación de sus componentes, es decir, los animales, los árboles, el pasto base, la flora y la fauna aérea y del suelo, el suelo mismo, el reciclado de nutrientes, los factores abióticos y otros de carácter socio-económico. (Ruiz y Febles, 1999) Los sistemas silvopastoriles (SSP) son una opción de producción pecuaria que involucra la presencia de leñosas forrajeras perennes (árboles o arbustos), que interactúan con los componentes tradicionales del ecosistema pastizal (forrajeras herbáceas y animales) bajo un sistema de manejo integral (Pezo e Ibrahim, 1996). Los sistemas silvopastoriles son una modalidad de la Agroforestería en la que se combinan en el mismo espacio plantas forrajeras como gramíneas y leguminosas rastreras con arbustos y árboles destinados a la alimentación animal y usos complementarios como madera, frutos, sombrío, hábitat de fauna silvestre, regulación hídrica y belleza del paisaje. Los principales sistemas silvopastoriles investigados o implementados en forma empírica por los productores en la región son: Árboles dispersos en potreros; Sistemas silvopastoriles con manejo de la sucesión vegetal; Cercas vivas; Silvopastoriles de alta densidad arbórea; Sistemas de corte y acarreo: bancos de leñosas forrajeras y Pastoreo de ganado en plantaciones forestales. En menor proporción se ha trabajado las Cortinas o barreras contra el viento y las Pasturas en callejones de árboles. (Rodríguez-Petit et al, 2001). El uso de SSP puede representar una alternativa para los sistemas de explotación agropecuarios tropicales y los retos de la protección del ambiente. Su introducción ha tomado importancia dado que las mismas, desde el punto de vista productivo, ofrecen forraje con alto contenido de proteína y minerales esenciales, acompañado de una alta digestibilidad (Rodríguez-Petit et al., 2001), adicionalmente ayudan a la regeneración natural de pasturas (Oliveira et al., 1999), son hábitat de diversas especies y favorecen la actividad de la fauna del suelo (Sánchez y Milera, 2002; Sileshi y Mafongoya, 2005). Por tanto, existen varios tipos de sistemas silvopastoriles y agroforestales con componente pecuario: - Pastoreo en bosques naturales.
- Pastoreo en plantaciones forestales para madera.
- Pastoreo en huertos.
- Pastoreo en plantaciones de árboles con fines industriales.
- Praderas con árboles o arbustos forrajeros en las praderas.
- Sistemas integrados mixtos con árboles forrajeros o multipropósito para corte.
- Sistemas agroforestales especializados para la producción animal intensiva.
Uno de los componentes más importante de un sistema agroforestal es la presencia del árbol, en el sistema, pues desde el punto de vista del árbol o arbusto que es el elemento fundamental en los sistemas Silvopastoriles que nos ocupa, Mahadevan y Devedra (1986); Preston y Leng (1986); Leng (1986); Rosecrance et al, (1992); Hernández y Simón (1993) y Shelton y Brewbaker (1994) han abundado acerca de las características agronómicas deseables de los árboles como elementos biológicos las cuales pueden resumirse de la forma siguiente (citado por Febles et al 1995): Ø Presentar un crecimiento rápido en las primeras etapas de la plantación, y un establecimiento seguro. Ø Disponer de adecuada habilidad competitiva contra las malezas, particularmente, durante el período de establecimiento. Ø Mantener una alta productividad a la poda, cortes, pastoreos o ramoneos. Ø Estar bien adaptados a las condiciones climáticas y edáficas del medio ambiente y ser compatibles o tener efectos complementarios con las leguminosas y gramíneas que conviven con el en la misma área.- No requerir de fertilización o de promociones mínimas. Ø Ser resistentes a enfermedades y plagas locales y a las comunes de las otras plantas con los cuales crecen particularmente gramíneas y leguminosas. Ø Tener habilidad para fijar Nitrógeno. Ø Disponer de habilidad para evadir intensidad de luz. Ø Disponer de un profundo sistema radicular y pocas raíces superficiales. Ø No presentar efectos alelopáticos sobre la vegetación del pasto base. Ø Proporcionar suficiente hojarasca de rápida mineralización. Ø Tener buena producción de semillas o aceptable propagación vegetativa. Si debajo de los árboles crecen, además, cultivos en algunos momentos de la implantación del sistema los Árboles deben: Ø Tener una fronda que permita el paso de suficiente luz para el crecimiento del cultivo. Ø Presentar adecuada producción de follaje durante los períodos secos y menos en los momentos del crecimiento de los cultivos. A estos aspectos se adicionan un grupo que se relacionan con la nutrición y la fisiología animal y que, de no estar presentes, podrían constituir impedimentos para la producción y comportamiento del animal. Ø Presentar buen valor nutritivo, aceptable palatabilidad y aceptabilidad entre los animales. Ø Insuficiente nitrógeno fermentable en la dieta de manera que dificulte una eficiente función ruminal. Ø Baja tasa de pasaje de la digesta a través del rumen que crea limitaciones en el consumo alimenticio. Ø Desbalance en la relación proteína/energía. Ø Falta de suficiente proteína y energía debido a un poco consumo voluntario. Ø Deficiencias minerales que afecten la flora y la fauna intestinal y al animal. - Sistemas Agroforestales Pecuarios. Los Sistemas Agroforestales Pecuarios, son unas de las formas mas difundidas en América tropical y subtropical, pues las mismas ofrecen alternativas más viables, sostenibles, ecológicas y económicas que las formas de explotación tradicional con utilización de monocultivo de gramíneas. (Castillo, 2006), entre los sistemas más utilizados en América tenemos: Pastoreo en bosques naturales, pastoreo en plantaciones forestales para madera, pastoreo en huertos, pastoreo de plantaciones de árboles con fines industriales, praderas con árboles o arbustos forrajeros, sistemas integrados mixtos con árboles forrajeros o multipropósito para corte, Sistemas agroforestales especializados para la producción animal intensiva. Entre los objetivos principales de los Sistemas agroforestales pecuarios se destacan. (Kass, 1992) 1. Aumentar la productividad vegetal y animal. 2. Asegurar la sostenibilidad a través de la identificación apropiada del uso de la tierra. 3. Diversificar la producción de alimentos. 4. Producir maderas, leñas, y otros materiales diversos que sirvan para la subsistencia del agricultor, el uso industrial o la exportación. 5. Disminuir los riesgos del agricultor. 6. Mitigar los efectos perjudiciales del sol, el viento y la lluvia sobre los suelos. 7. Minimizar las escorrentías del agua y la pérdida de los suelos. 8. Combinar lo mejor de la experiencia tradicional con los conocimientos modernos. Pastoreo en bosques naturales. Estos son los sistemas silvopastorales más antiguos y se han practicado desde hace mucho tiempo en Europa y en América desde la colonización. En el caso particular de España, las "dehesas" se han desarrollado como una silvicultura pastoral especializada con un manejo de los encinos (Quercus sp) mediante podas que favorecen la producción de bellotas y de forraje tanto de los árboles como del pasto (Etienne, 1996). Por otro lado, el pastoreo en las tierras con bosques de propiedad federal en los EE.UU. ha contribuido en forma notable a la producción bovina y ovina en este país. Pastoreo en plantaciones forestales para madera. De manera más creciente se está considerando la integración de un componente ganadero en las plantaciones forestales comerciales por dos motivos: para proporcionar ingresos durante el tiempo que los árboles no se explotan y para reducción de riesgos de incendios forestales (Kosarik, 1997; Polla, 1997). Pastoreo en huertos. En la zona del Mediterráneo es tradicional el pastoreo en los olivares para control de malezas y reducción de incendios (Vera y Vega, 1986). En las zonas tropicales el mayor interés ha sido en la integración de ovinos en los huertos de cítricos. En Cuba la integración de ovinos pelibuey en los naranjales se ha investigado desde hace varios años (Borroto et al, 1985, 1986ab, 1989, 1994), pero su aplicación en las plantaciones comerciales ha sido limitada, debido en parte, al consumo del follaje de los cítricos. Actualmente se están realizando investigaciones en la Universidad de Ciego de Ávila, sobre la integración de ovinos en plantaciones de cítricos que incluyen el uso de cultivos de cobertura con leguminosas rastreras. Una aplicación más inmediata existe con la integración de caballos en cítricos, ya que controlan los agresivos pastos tropicales y consumen solo los frutos caídos, sin dañar los troncos o el follaje de los frutales. Actualmente se están cuantificando el comportamiento de los caballos y el efecto sobre la calidad y cantidad de la fruta en un estudio conducido por la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey (Matanzas, Cuba). Pastoreo de plantaciones de árboles con fines industriales. El pastoreo tanto de ovinos en plantaciones de caucho, como de ovinos y bovinos en plantaciones de palma de aceite es una práctica que esta aumentando principalmente en el sudeste asiático (Sánchez, 1995), y ha sido el tema de varias reuniones internacionales (Iñiguez y Sánchez, 1991; Tajuddin, 1991; Ho et al, 1996). Existe un potencial enorme de producción ovina y vacuna basada en los recursos forrajeros que crecen en las plantaciones mismas tanto para caucho como para palma de aceite y coco (Reynolds, 1995), como en los productos y subproductos del procesamiento industrial o artesanal de los frutos de la palma aceitera (Ho et al, 1996). Existe también un gran potencial de desarrollar sistemas sostenibles de producción porcina basados en la integración con la palma de aceite (Ocampo, 1995, 1996). Praderas con árboles o arbustos forrajeros en la pradera. Consiste en la incorporación de árboles o arbustos forrajeros o multipropósito en las praderas naturales o artificiales. Las modalidades pueden incluir los cercos vivos, los bancos de proteína (generalmente de leguminosas) y la inclusión de forrajeras arbustivas o arbóreas directamente en las praderas. En ciertos casos el componente de gramíneas se ve reducido a un mínimo, especialmente cuando hay varios estratos de plantas en sistemas silvopastoriles especializados para la producción pecuaria. Estos sistemas están aun poco difundidos, pero representan el potencial mayor en cuanto a su posible impacto a nivel de la producción animal en Latinoamérica tropical. Sistemas integrados mixtos con árboles forrajeros o multipropósito para corte. En estos sistemas mixtos el componente pecuario se integra al agrícola y en ocasiones al piscícola, en un sistema mixto con complementariedad de especies animales y vegetales (Preston and Murgueitio, 1992). Los árboles y arbustos forrajeros proporcionan follaje de alta calidad para complementar la dieta basada en residuos de cosecha de bovinos y búfalos; la dieta de porcinos basada en algún producto rico en energía (eg jugo de caña o de palma, yuca, aceite y subproductos de la palma africana); y como base de las dietas de pequeños rumiantes (Gómez et al, 1995). Sistemas agroforestales especializados para la producción animal intensiva. Estos sistemas se basan en la producción intensiva de forrajes de alto valor nutritivo (eg Morus, Hibiscus, Malvaviscus) en combinación con leguminosas para reducir los aportes externos de abonos o fertilizantes nitrogenados (Benavides, 1994). Estos forrajes de alta calidad pueden reemplazar completamente los concentrados ha base de cereales y tortas de oleaginosas sin reducción de la calidad ni la cantidad de la leche, y por tanto permiten niveles muy altos de intensificación sin alta dependencia de insumos externos. - Interacciones presentes en los sistemas agroforestales pecuarios. Los sistemas silvopastoriles involucran la interacción de plantas leñosas perennes, la vegetación herbácea, los bovinos u ovinos y el suelo. Estos cuatro componentes se encuentran a su vez inmersos en un marco climático y regional, que junto con los aspectos sociales, económicos y culturales de los productores que pueden a su vez influenciar grandemente la respuesta del sistema, otorgándole identidad propia y diferencial entre los SSP. (Gil, J.; Espinoza, Y. y Obispo, N. 2005) En este sistema, los árboles pueden mejorar el ciclo de los nutrientes no disponibles a las raíces superficiales de los pastos, a través de su sistema de raíces profundas y su aporte de hojarasca, mantener la fertilidad del suelo y aumentar el aporte de materia orgánica. Además, crean microclimas más favorables para el conjunto formado por cultivos y ganado. Su presencia reduce la erosión eólica y/o hídrica, promoviendo la estabilidad del suelo y disminuye la insolación directa conservando el agua del suelo. Con respecto al ganado, les permite a los animales reducir el stress calórico, mantener la temperatura del cuerpo con una menor pérdida de energía, disminuyendo la pérdida de calor por los vientos fríos o reduciendo el exceso de calor ante la insolación por su sombreamiento. De igual manera, los árboles diversifican la producción de la finca, al reducir los factores de riesgo biológicos y de mercado, con un producto final (madera) que puede ser vendido cuando le conviene al productor. Gil, J.; Espinoza, Y. y Obispo, N. 2005). En sistemas silvopastoriles, la gramínea debajo de la copa de los árboles es sometida a cambios sustanciales en la cantidad y calidad de la luz que recibe, sin embargo, y a pesar de que la cantidad de biomasa producida por la gramínea se reduce con el sombreo, el área foliar y la eficiencia fotosintética incrementa en estas condiciones, lo que implica una mayor calidad del forraje producido en condiciones de sombra intermedia. De igual manera, la sombra del árbol reduce la temperatura foliar en la gramínea, lo que ocasiona una menor transpiración, aumentando la eficiencia de uso del agua de la gramínea. (Gil, J.; Espinoza, Y. y Obispo, N. 2005) Por otra parte, existe en el suelo una compleja interacción entre vegetación y microorganismos del suelo que puede ser alterada por los animales en pastoreo. En general, la producción de pasturas en los SSP es mantenida por el ciclaje de N y P, debido a la actividad de los microorganismos del suelo. El crecimiento de los microorganismos es limitado por el carbono y depende de la cantidad y calidad de la hojarasca, raíces muertas, así como del flujo de carbono en la rizósfera. Los animales de pastoreo pueden influenciar la interacción entre la vegetación y el suelo, porque la defoliación puede alterar el flujo de C y por lo tanto, la diversidad y actividad de los microorganismos del suelo. Resultados parciales en suelos bajo con SSP en el estado Yaracuy revelan que la mineralización potencial de C se incrementa bajo la sombra de saman. De igual manera, la orina puede alterar la dinámica de nutrientes y afectar la competencia entre microbios y raíces de las plantas por la toma de nutrientes. Entre los efectos positivos del árbol sobre el suelo podemos mencionar los siguientes: § Deposición (caída) de hojas muertas con altos contenidos de nutrientes. § Mayor cantidad y ciclaje de nutrientes. § Incremento en la materia orgánica del suelo. § Mejor estructura física del suelo. § Incrementa el secuestro de carbono. La presencia del ganado en sistemas arbóreos actúa como un agente modificador del crecimiento de la gramínea al imponer cambios en la velocidad de rebrote, con consecuencias sobre los patrones de consumo de la biomasa forrajera que son distintos a los realizados cuando se encuentra en potreros sin árboles. Esto va a imponer cambios sustanciales en los patrones de pastoreo de los animales, sobre los cuales es necesario realizar mayores investigaciones. De igual manera, los incrementos en la producción de carne y leche utilizando árboles forrajeros (Leucaena y Gliricidia) han sido ampliamente demostrados en el trópico americano. Ganancias diarias de peso entre 500 y 850 g y hasta 1 kg han sido comúnmente reportadas, según los suplementos suministrados. (Gil, J.; Espinoza, Y. y Obispo, N. 2005) La actividad ganadera hace otro tipo de aportes beneficiosos a la actividad forestal; actúa como una herramienta de limpieza, manteniendo controlado el sotobosque, disminuyendo los costos de controles de malezas y facilitando el acceso al sitio. Como medio de prevención de incendios, por la disminución del material combustible (malezas y restos de podas). Las deyecciones de los animales es un aporte significativo de materia orgánica, y tiene un gran efecto en el ciclo de nitrógeno y fósforo. Se han reportado valores de N en heces entre 130 a 460 kg N/ha, que podrían estar retornando al suelo, pero esta dinámica ha sido escasamente estudiada en el trópico. (Gil, J.; Espinoza, Y. y Obispo, N. 2005) - Ventajas de la utilización de árboles en Sistemas Silvopastoriles especializados para la Producción Pecuaria. Hernández y Simón (1993) señalan que desafortunadamente son pocos los trabajos donde se han cuantificado las interacciones entre los componentes suelo, pasto, animal y las especies leñosas y muchas veces se hacen alusiones teóricas no sustentadas con mediciones en el campo. Los mismos autores cuando citan a Bustamante y Romero (1991) consideran que la magnitud de estas interacciones dependen principalmente de las especies seleccionadas, la densidad de plantación, el arreglo espacial y el manejo que se aplique. Además, podemos decir que las prácticas que se desarrollan en un sistema silvopastoril guardan una profunda relación con los recursos disponibles por el agricultor, el tamaño de la propiedad, el desarrollo técnico del productor y las condiciones edafoclimáticas imperantes en la zona. No obstante, numerosos autores (Febles et al, 1990 y 1995 y Farrel 1993), de una u otra forma enumeran los beneficios que pueden aportar los árboles y arbustos de forma general, a pesar de ser dicha enumeración sumamente difícil de realizar debido a que muchos de los beneficios que se mencionan se logran únicamente gracias a la interacción de varios factores. Beneficios al hombre y al ambiente - Aporta energía en forma de leña o carbón vegetal representando el 90% de la energía que se consume en muchas regiones.
- Provee al hombre de productos como madera, aceites, resinas, sustancias medicinales y valiosos alimentos entre otros muchos recursos.
- Mantiene una humedad alta y estable que favorece el equilibrio de las formas de convección del aire.
- Mejora la estructura vertical de la capa vegetal, permitiendo una mayor capacidad fotosintética y productiva por unidad de superficie.
- Favorece la presencia de numerosas especies de aves y otros animales favoreciendo la biodiversidad animal y vegetal.
- Aporta mayor belleza al paisaje.
La demostración de los beneficios de los árboles en los sistemas agropecuarios y la convicción de la necesidad de su utilización no estaría completa y pudiera ser perjudicial a este noble propósito, sino se tomaran en cuenta las desventajas o interacciones desfavorables que pueden provocar los árboles en el resto de los componentes del sistema. En este sentido diferentes autores como Atta-Kraw y Sumberg (1989); Wilson y Kang (1991); Hernández y Simón (1994) y Febles et al, (1995) enmarcan los prejuicios que pudieran ejercer los árboles o arbustos a los demás elementos del sistema en que se desarrollan. Influencia negativas de los árboles y arbustos: - Competencia con los estratos más bajos.
- Pueden ejercer efectos alelopáticos sobre otras plantas.
- En áreas ganaderas con una mala distribución del componente arbustivo, la excesiva permanencia de los animales bajo los árboles produce la disminución de la cobertura herbácea y la afectación del suelo fundamentalmente por compactación.
- Pueden constituir especies colonizadoras agresivas y los animales son los responsables de la diseminación de las semillas.
- En algunos casos constituyen un obstáculo para la mecanización.
- Pueden presentar sustancias tóxicas para los animales como son los factores antinutricionales.
Dentro de este contexto sería muy importante destacar que el conocimiento de estas desventajas no debe ser un elemento que limite la decisión del empleo o no de los árboles y arbustos, sino que este nos obliga a esforzarnos por maximizar los beneficios y minimizar los perjuicios que éstos ofrecen, para lo cual es necesario la evaluación de cada caso en particular, siendo esta acción consciente la que garantiza la correcta comprensión del papel del árbol como generador de un grupo de servicios ambientales y productivos en los sistemas de producción ganaderos. Las ventajas de los sistemas silvopastoriles dirigidos específicamente a intensificar la producción animal en comparación con los sistemas basados en monocultivo de pastos de exponen a continuación: 1. Mayor cantidad y variedad de alimento con mejor calidad. El aprovechar la capacidad fotosintética de estratos múltiples de plantas destinadas específicamente a proporcionar alimento para los animales, representa una de las mayores oportunidades para intensificar la producción pecuaria de manera sostenible, sin dependencia de recursos externos que en alguna manera encarecería la producción. Uno de los objetivos a alcanzar sería el establecer una comunidad secundaria estable, con varios estratos de plantas productoras de follaje o frutos con valor nutritivo complementario. Aunque las combinaciones posibles son ilimitadas, dependiendo de las especies vegetales y animales involucradas y las condiciones de suelo y clima, la siguiente estructura vegetal daría buenos resultados en muchos lugares: - Estrato Arbóreo Alto. Este estrato compuesto de un número determinado de individuos repartidos uniformemente, además de proporcionar una media sombra que favorece la creación de un micro-clima en el cual se mantienen los forrajes de calidad por periodos más prolongados, también ayudan con la extracción de nutrientes del subsuelo, y pueden proporcionar tanto frutos como follaje caducifolio que los animales aprovechan ciertas épocas del año. Este estrato es clave para la estabilidad del sistema, pero es el que tarda más tiempo en establecerse. También pueden compartir este estrato palmas que proporcionan frutos comestibles, y otros productos, y que en ocasiones no son eliminadas como el resto de la vegetación arbórea, o dadas sus características propias pueden ser transplantadas con facilidad aún siendo individuos adultos. Especies para este estrato podrían incluir Albizia saman, Albizia lebbek, Enterolobium cyclocarpum, Erythrina poeppigiana, Prosopis spp. etc., y entre las palmas Roystonea regia, Eleais guineensis, Bactris gasipaes, Mauritia flexuosa, etc.
- Estrato Medio Arbóreo. Compuesto de árboles y arbustos para ramoneo, constituye el componente forrajero más importante. Idealmente, está formado de una combinación de leguminosas (eg Leucaena leucocephala, Gliricidia sepium, Sesbania spp, Erythrina berteroana) y de plantas con follaje de alta calidad (eg. Morus alba, Hibiscus rosa-sinensis, Malvaviscus arboreus, Trichanthera gigantea).
- Estrato Medio Trepador. Leguminosas trepadoras (eg. Neonotonia wightii, Centrosema pubescens, Clitoria ternatea, Teramnus labialis) junto con otras forrajeras trepadoras (eg Ipomea sp) son las especies de este estrato.
- Estrato Herbáceo. Este está compuesto de pastos (Panicum maximum, Paspalum sp, Brachiaria sp, Setaria sp), leguminosas (Arachis pintoi, Stylosanthes guianensis, etc) y otras forrajeras herbáceas.
La presencia de variados tipos y calidades de forrajes permite a los animales variar su dieta (Provenza, 1996) y de esta manera poder balancear su dieta de acuerdo a sus requerimientos y potencial, que se puede reflejar en mayor nivel de producción. Esta posibilidad de seleccionar la dieta adecuada no existe en los monocultivos de gramíneas. El término "ecología nutricional" (Leng, 1998) se sugiere para referirse a este esfuerzo de proporcionar el tipo o la variedad de forraje y/o alimento que permita al animal en cuestión variar por si mismo su dieta respondiendo a estímulos metabólicos de retroalimentación (Provenza, 1996). El valor de los árboles y arbustos forrajeros como fuente de proteína para los animales fue el tema de una consulta interdisciplinaria de expertos (FAO, 1992) donde se presentaron y discutieron variados aspectos del valor nutritivo de los follajes y del papel que juegan las leguminosas arbóreas y otros árboles forrajeros en los sistemas de producción animal. Recientemente se ha preparado una publicación (Leng, 1998) donde se analizan en detalle las contribuciones a nivel ruminal del follaje de árboles. En forma resumida los follajes proporcionan nitrógeno y otros nutrientes necesarios para el adecuado funcionamiento ruminal en dietas basadas en forrajes de baja calidad; son una fuente excelente de energía digestible; y pueden proporcionar proteína sobrepasante necesaria para asegurar una respuesta productiva (en ganancia de peso o en aumento de producción de leche) en los animales alimentados con forrajes. 2. Micro-Ambiente Favorable para los Animales. El micro-clima que se crea bajo los árboles beneficia también a los animales domésticos que se mantienen más frescos a la media sombra que bajo el fuerte sol tropical. Aunque en las condiciones de pastoreo en praderas artificiales, los bovinos tienden a pastar preferiblemente en las horas más frescas, ciertamente su consumo se ve limitado tanto por razones de regulación del balance térmico como por restricciones del horario de pastoreo. En el ganado, debido al microclima que se establece bajo los árboles, se reduce la pérdida de energía destinada a la regulación térmica y reduce el consumo de agua, lo que en condiciones extremas permite aumentar la eficiencia de conversión de los alimentos. 3. Captación de Carbono en los Sistemas Silvopastoriles. En los trópicos, el deposito de Carbono por encima del suelo varía entre 60 a 230 t C/ha en bosques primarios y entre 25 a 190 t C en bosques secundarios, el deposito de C en el suelo varía entre 60 y 115 t C/ha (Kanninen, 2001). En SSP pueden contener depósitos de C similares a los de bosques secundarios. Estos depósitos de C son debido al almacenaje directo de C a corto-mediano plazo (décadas y hasta siglos) en los árboles de los SSP y a la conservación de la materia orgánica en los suelos, especialmente en suelos ácidos y pobres en nutrientes. La introducción de tecnologías silvopastoriles, como la siembra de árboles en potreros, el uso de cercas vivas, cortinas rompevientos, bancos forrajeros, a la vez que mejoran la calidad de la dieta nutricional (disminuyendo la capacidad de emitir metano de los bovinos), también ayudan a liberar áreas degradadas para permitir en ellas la regeneración natural y constituirse como sumideros de carbono. En América Central la retención de especies leñosas en pasturas es común. Casi el 90% de los productores tienen árboles en pasturas con el objeto de proveer sombra a los animales, principalmente en las zonas calurosas (Leeuwen & Hofsted, 1995; Ibrahim et al, 1998; Souza et al, 2000). Según Souza et al (2000), los rendimientos de leche de ganaderías especializadas en las cuales se han introducido árboles en las pasturas como sombrío, presentaron rendimientos de un 20% mas altos, comparados con los rendimientos obtenidos de vacas manejadas sin sombra. Un reciente estudio en el pacífico seco de Nicaragua, mostró que los agricultores mantienen árboles adultos de Acacia pennatula (30 - 40 árboles / ha) en pasturas, debido a que los frutos de esta especie suministra alimento a los animales en la época seca cuando los rendimientos de Hyparrenhia rufa disminuyen notablemente. Se ha documentado que los rendimientos de los frutos A. pennatula varían entre 28 y 35 kg/árbol. (Casasola, 2000) La conversión de pasturas a sistemas silvopatoriles (p.e. plantaciones con pastoreo o producción de forraje, regeneración natural de especies forestales sobre pasturas) puede reducir las perdidas de carbono del suelo. Una plantación de cinco años de Acacia mangium sobre un suelo ácido, conservó altos contenidos de material orgánico en el suelo respecto a una pastura pura (Camero et al 2000). A su vez, una regeneración natural de Cordia alliodora (3 - 7 años) asociada con P. maximum, sobre un medio fértil de suelo aluvial presentó similares valores de material orgánico del suelo, comparada a la pastura sola (180 - 200 Mg C ha-1) (López et al 1999). El estudio de López (1999) en Costa Rica, demuestran que en sistemas silvopastoriles, el suelo almacena por lo menos seis veces más C que la madera del tallo de C. alliodora. El uso de especies leñosas asociadas a las pasturas en sistemas pecuarios, tiene que evaluarse desde la perspectiva de su contribución a la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero, y de la captación de carbono, además de la factibilidad de sustituir en la época seca los suplementos de origen agroindustrial (concentrado, pollinaza, gallinaza) por suplementos producidos en finca (arbustos forrajeros), los cuales provean posiblemente beneficios ambientales al productor, como la protección de los suelos contra los efectos de la erosión, principalmente en zonas de ladera. 4- Conservación del agua. El manejo de las cuencas hidrográficas juega un papel fundamental en la conservación del recurso agua. Al nivel de la cuenca la cobertura vegetal, especialmente los bosques nubosos, regulan el ciclo hidrológico (Walling 1980). Las especies de bosque nuboso están adaptadas para satisfacer sus necesidades de agua, interceptando agua de las nubes una vez que estas son normalmente envueltas en nubes o neblina. Bajo condiciones de precipitación normal la interceptación de la lluvia por las copas de los árboles reduce la cantidad de agua que cae al suelo (Ibrahim et al 2001). La presencia de árboles afecta la dinámica del agua de varias formas: actuando como barreras, las cuales controlan la escorrentía; como cobertura, la cual reduce el impacto de gota, y como mejoradores del suelo, incrementando la infiltración y la retención de agua (Young 1997). Pasturas bien manejadas con bajas presiones de carga animal, lo cual mantiene una buena cobertura a través del año son muy eficientes en la captación de agua. Los bosques de galería en las riveras de corrientes de aguas naturales y artificiales o parches de bosque en las pendientes, mejoran la infiltración de agua dentro del suelo, mejoran la estabilidad de los taludes, disminuyendo el riesgo de erosión. Las tasas de evapotranspiración son mas bajas en sistemas de pasturas sombreadas que en pasturas puras, especialmente donde estas están expuestas a fuertes vientos. Esto conlleva a una mayor humedad del suelo bajo las copas de los árboles comparados a suelos bajo pasturas a campo abierto. A medida que crecen los árboles el impacto positivo sobre la humedad del suelo puede incrementarse (Rhoades 1998). Bajo condiciones climáticas tropicales de precipitaciones con eventos erosivos de alta frecuencia e intensidad, una cuenca hidrográfica sin cobertura vegetal está más expuesta al impacto de gota, lo cual podría causar severos efectos erosivos. Esto puede agravarse cuando las pasturas son sometidas a fuertes presiones de pastoreo (alta carga animal) que exponen el suelo y conducen a la formación de cárcavas, compactación del suelo y por lo tanto a una disminución de las tasas de infiltración y a pérdida de suelo por efecto de la escorrentía. En algunos casos resulta en erosión severa y sedimentación de cuerpos de agua y presas hidroeléctricas (Ibrahim et al, 2001). Un manejo adecuado de las pasturas en el trópico debería incluir la introducción del componente arbóreo, o alternar al menos con fragmentos de bosque (Ibrahim et al, 2001) en aras de sostener la base productiva para satisfacer las necesidades humanas y simultáneamente conservar su integridad. Aunque posturas ambientalistas extremas plantean la "intocabilidad" de los sistemas como la mejor opción para conservar los recursos naturales, las investigaciones demuestran que bajo acciones planificadas la intervención de los ecosistemas podría mejorar la permanencia de uno u otro recurso. En Villa Mills, Costa Rica, a 2600 y 2800 msnm, un bosque nuboso natural sin explotación recuperó fuentes de agua de aproximadamente 7600 m3 ha-1, mientras la extracción de 20 o 30 % del área basal de troncos permitió la captación de 10500 - 9300 m3 ha-1, respectivamente (Turcios 1995). 5- Conservación y beneficio al suelo. Los árboles multipropósito sembrados en las pasturas tienen el potencial para rehabilitar áreas degradadas y proporcionar viabilidad económica a los sistemas de producción. En suelos ácidos Acacia mangium tiene la capacidad de incrementar el contenido de fósforo y nitrógeno de los suelos bajo pasturas de Brachiaria humidicola. Únicamente en suelos fértiles, los sistemas silvopastoriles con Brachiaria brizantha y árboles multipropósito como Erythrina berteroana o Gliricidia sepium lograron similares niveles de nutrimentos a las pasturas asociadas con leguminosas herbáceas como Arachis pintoi (Esquivel et al, 1998). En zonas altas con condiciones optimas para ganadería de leche, la inclusión de Alnus acuminata en pasturas, ha mostrado potencial para restaurar la fertilidad del suelo (Russo 1990). El nitrógeno (NO3 -N) en suelos bajo pasturas fue cuatro veces más alto abajo del dosel de árboles de Inga sp. comparado con pasturas abiertas (Rhoades et al 1998). En las pendientes, las barreras vivas en líneas de contorno reducen la erosión del suelo, especialmente en aquellas áreas donde la cubierta de pastura se ha perdido o quemado al final de la estación seca y el suelo es expuesto a las precipitaciones del inicio de la estación lluviosa. Las podas de árboles esparcidas como cobertura muerta o "mulch", reduce la energía cinética de las gotas de lluvia sobre las partículas de suelo. Las copas de los árboles también sirven como un escudo contra el efecto de gota y mitiga el impacto de la intensidad de las lluvias. Beneficios al suelo - Aporte de materia orgánica (quizás la vía más importante) a través de la hojas, raíces muertas, frutos y otras partes de la planta.
- Marcada influencia en el reciclaje de nutrientes.
- Mejora o mantiene una adecuada estructura del suelo y evita o elimina la compactación de los mismos, además de facilitar la aireación.
- Evita la erosión o al menos contribuye sensiblemente a ella.
- Permite el uso más eficiente de las reservas de agua y nutrientes.
- Favorece el incremento y mantenimiento de la actividad microbiana en general y tiene la posibilidad de asociación simbiótica con hongos y bacterias que fijan o solubilizan determinados elementos.
- Favorecen una mayor conservación de la humedad.
6-Conservación de la biodiversidad. En comparación a los bosques tropicales las áreas extensas de pasturas puras solo proveen hábitat para muy pocas especies. En las zonas de bosque seco las pasturas son manejadas con fuegos anuales que estimulan el rebrote de las pasturas. Las pocas especies tolerantes al fuego, comúnmente denominadas malezas, que germinan después de este, son eliminadas manualmente, en aras de reducir la competencia con las gramíneas útiles. En estas áreas la diversidad de plantas y animales esta decreciendo continuamente (Ibrahim et al, 2000). En la zona de bosque nubloso de Monte Verde, Costa Rica, 190 diferentes especies forestales fueron identificadas en 240 ha de pastura la cual había estado destinada a producción de ganadería de leche por 30 años (Harvey et al 1998). Sin embargo, el numero de árboles por finca fue muy variable (7 - 90 árboles .finca-1), en tanto la densidad de árboles fue de 5 - 80 árboles .ha-1. Los árboles tenían diferentes usos como sombra para el ganado, madera, postes, leña, albergues fuente de alimentos para pájaros. A primera vista, estos árboles parecen tener un papel relevante en la conservación de la biodiversidad local. Sin embargo, una mirada mas detallada a la regeneración natural mostró que las plántulas de árboles y los árboles jóvenes eran muy escasas, probablemente debido al pastoreo y combate de malezas en las pasturas. Sin regeneración natural estos sistemas silvopastoriles perderán la biodiversidad tan pronto como los árboles mueran (Harvey y Haber, 1999). Igualmente a lo que sucede en plantaciones en línea, cercas vivas, o cortinas rompevientos, los sistemas silvopastoriles son diseñados por el hombre y modificados en el tiempo por la naturaleza. Si ellos son usados para conectar parches de bosques, ellos pueden servir como corredores biológicos para animales y plantas (Burel, 1996). Estos corredores tienen como objetivo permitir que los animales se muevan de un parche a otro, aunque no adopten ese espacio como hábitat para lograr así el intercambio genético y garantizar la supervivencia futura. En Monteverde, 89 especies diferentes de aves encontraron sus hábitat en cortinas rompevientos asociados con pasturas (Harvey 2000). 25 % de un total de 400 especies de plantas conocidas en Monteverde se regeneraron en las cortinas rompevientos. Los sistemas silvopastoriles con árboles dispersos escasamente apoyaron la diseminación de semillas desde el bosque hacia las pasturas, especialmente aquellas que son transportadas por especies de aves. Las cercas vivas son plantaciones en línea de leñosas que interactúan con la ganadería, y que frecuentemente se utilizan en los trópicos para delimitar potreros y praderas. También ofrecen otros beneficios, pues son un recurso accesible al productor, diversifican la producción, favorecen la estabilidad de la familia en las áreas rurales, ayudan a controlar vientos, son refugio de fauna silvestre, contribuyen a la conservación del suelo y agua, favorecen un microclima más sano y la biodiversidad, fijan carbono mitigando el efecto de invernadero y disminuyen la presión sobre las selvas. Una de las principales ventajas de uso de cercos vivos en relación a los postes muertos es la economía, ya que los precios disminuyen alrededor de 50%, además de que son durables y pueden vivir muchos años (Carvajal, 2005). - Limitantes para el Desarrollo de los Sistemas Silvopastoriles Especializados. Las principales limitantes para el desarrollo y la adopción de los sistemas silvopastoriles especializados se exponen a continuación. Esta no es una lista exhaustiva, y seguramente en cada localidad habrá algunas limitantes específicas no incluidas aquí. El orden de importancia de las limitantes también variará para cada situación. 1. Identificación de Especies Vegetales Idóneas para cada estrato. Se requerirá investigación, consultación con campesinos (conocimiento tradicional) y un análisis de las experiencias en otros lugares con condiciones similares, para determinar las especies por incluir en los sistemas silvopastoriles. Debido a que los costos de introducción de las especies arbóreas y arbustivas pueden ser considerables, y al tiempo requerido para su desarrollo, la adecuada selección de especies es muy importante. 2. Tecnología de Incorporación de las Especies. La factibilidad técnica y económica para el establecimiento de las diferentes especies en la pradera será determinante para la adopción de los sistemas silvopastoriles. Las técnicas tradicionales de producción de plántulas en viveros pueden no ser las más prácticas en este caso. Por ejemplo, en Colombia se han utilizado sembradoras de granos para sembrar semilla de Leucaena revuelta con sorgo o maíz (C. Molina, comunicación personal). Los cereales de más rápido crecimiento tienen la función de indicar las hileras donde se han depositado las semillas, y de esta manera el deshierbe mecánico a bajo costo es factible. En Cuba, Albizia lebbek ha sido seleccionada por su facilidad de reproducción natural en los potreros de pastos. 3. Metodologías para la Conversión a nivel de Finca. La planificación de la reconversión por potreros debe ser cuidadosamente realizada para asegurar la disponibilidad de forraje para los animales a través del año durante el período de transición. En Cuba este proceso ha se ha facilitado a nivel de la empresas pecuarias que pueden tomar decisiones sobre el movimiento de los hatos completos. 4. Financiamiento para las Inversiones La rentabilidad de la conversión hacia sistemas silvopastoriles debe determinarse si se quiere interesar a los organismos financieros a proporcionar el crédito necesario para las inversiones. La rentabilidad debe incluir los componentes de biodiversidad, protección ambiental y perspectivas de desarrollo rural. 5. Mano de obra La intensificación de la producción que puede resultar de los sistemas silvopastoriles tendrá implicaciones sobre los requerimientos de mano de obra. Una mayor producción, especialmente de la ganadería lechera, aumentará las necesidades de mano de obra. 6. Tenencia de la Tierra. En algunos casos la posibilidad de aumentar la capacidad de carga de las fincas y su producción tendrá implicaciones sobre la tenencia de la tierra y su valor de mercado. - Sistemas Silvopastoriles en el trópico de América. En América latina y con mayor énfasis en la región neotropical la llamada Agroforestería Pecuaria de la que hacen parte los sistemas silvopastoriles, ha despertado gran interés en los últimos años entre los investigadores, planificadores del desarrollo y productores debido a las múltiples opciones existentes así como la amplia gama de posibilidades para combinar arreglos en el espacio y el tiempo con múltiples atributos. Una revisión de estos avances se ha hecho en la Red de Agroforestería Pecuaria liderada por FAO (Sánchez et al. 2003). En forma muy reciente se empieza a demostrar que es viable la agregación de valores económicos y sociales al reconvertir la ganadería bajo sistemas silvopastoriles y ordenamiento del territorio de tal manera que se generan externalidades ambientales positivas que deben ser reconocidas por la sociedad. El pago por servicios ambientales se puede convertir en una herramienta poderosa para mitigar los procesos negativos asociados a la ganadería en la región de América Tropical y los sistemas silvopastoriles están llamados a ser la primera línea de este cambio cultural (Murgueitio et al. 2003; Beer et al. 2003). Los principales sistemas silvopastoriles investigados o implementados en forma empírica por los productores existentes en la región son: Árboles dispersos en potreros; Sistemas silvopastoriles con manejo de la sucesión vegetal; Cercas vivas; Silvopastoriles de alta densidad arbórea; Sistemas de corte y acarreo: bancos de leñosas forrajeras y Pastoreo de ganado en plantaciones forestales. En menor proporción se ha trabajado las Cortinas o barreras contra el viento y las Pasturas en callejones de árboles. Árboles dispersos en potreros Buena parte de las fincas ganaderas presentan árboles dispersos en potreros para proveer sombra y alimentos para los animales y generar ingresos (madera y frutales). Algunos de estos son remanentes de los bosques originales antes de la deforestación, otros han sido sembrados por los productores y la mayoría han crecido bien a partir de la sucesión vegetal natural o por la dispersión que hace el ganado y los animales silvestres. Estudios recientes en zonas ganaderas América Central tanto de encuestas como de inventarios demuestran que los productores mantienen entre 88 hasta 100% de árboles dispersos en los potreros (Harvey y Haver 1999; Souza de Abreu et al. 2000) con una riqueza de especies nada despreciable que puede llegar hasta las cien especies diferentes (Esquivel H et al. 2004). Sistemas silvopastoriles con manejo de la sucesión vegetal En la mayoría de las condiciones del trópico americano, es evidente la tendencia de la vegetación natural a buscar estructuras boscosas. De manera antagónica el manejo tradicional y moderno de la ganadería trata de eliminar la sucesión vegetal de las praderas mediante la quema, los medios físicos y los herbicidas. Esta paradoja ha sido señalada por Skerman y Rivero (citados por Benavides 1994). El manejo de la sucesión vegetal en áreas pastoriles se hace mediante la abolición de formas indiscriminadas de eliminar las plantas que aparecen como invasoras de las praderas como quemas, deshierbas mecánicas y aplicación generalizada de herbicidas. La vegetación y los animales hacen el resto en una primera etapa que puede durar entre tres y seis años dependiendo de la región. Varias especies son diseminadas por el ganado después de ser consumidas. Después se realizan podas selectivas y entresacas de madera hasta conformar de dos a tres estratos de vegetación compatibles con los pastos. Además de la reducción de costos de mantenimiento y fertilizantes, el ganadero obtiene productos como postes, madera, varas delgadas, leña; el ganado consume frutos y follajes; el suelo atenúa el impacto del pisoteo, reduce la erosión y la fauna silvestre encuentra nuevas oportunidades para su multiplicación. Por su distribución tan amplia y la asociación directa con los sistemas ganaderos se destaca el árbol de guayabo Psidium guajaba, una de las frutas neotropicales con mayores contenidos de vitamina C, que es consumida por humanos (fresca o procesada en dulces y conservas), los animales domésticos y silvestres especialmente la avifauna. La dispersión de la guayaba en pastizales se realiza principalmente a través del estiércol bovino y se han realizado varias investigaciones que permiten manejar esta asociación de tal manera que pueda producir mayor volumen de frutas, más cantidad de madera para postes y otros usos locales sin el detrimento de la actividad pecuaria (Somarriba 1996, Suárez 1999). También se ha comprobado el efecto benéfico de la guayaba como catalizador de la sucesión vegetal en potreros (Calle y Esquivel J 2003). Cercas vivas La importancia de cercos vivos ha sido destacada por varios autores de la región para los diferentes sistemas agroforestales (Montagnini et al 1992) y en particular para la ganadería (Simón 1996). Los beneficios de estos cercos están suficientemente enumerados, reconocidos y estudiados en América Central. La siembra de leñosas perennes como postes para la delimitación de potreros o propiedades (cercas vivas) es una práctica tradicional en América Central (Budowski 1987; Ivory 1990), con frecuencia en ellas se utilizan leguminosas arbóreas tales como: madero negro Gliricidia sepium y varias especies de poró Erythrina berteroana, E. fusca y E. costarricensis en las zonas húmedas, mientras que en las zonas secas Leucaena leucocephala y especies no leguminosas como Bursera simaruba y Spondias purpurea son frecuentes (Budowski 1987). Las cercas vivas han tomado mayor relevancia económica y ecológica, no sólo por que su establecimiento significa un ahorro del 54% con respecto al costo de las cercas convencionales, sino, por que constituye una forma de reducir la presión sobre el bosque para la obtención de postes y leña, además de que representa una forma de introducir árboles en los potreros. En el trópico húmedo de Costa Rica, se realizaron estudios de manejo de podas de cercas vivas de poró y madero negro, con el fin de incrementar la producción de forraje. Con podas tres veces por año se produjeron 3500 a 6000 kg MS km-1 año-1, con un nivel de digestibilidad (DIVMS) de 56–65% y proteína (PC) de 20 a 26% (Romero et al. 1993). En Colombia y otros países de Suramérica como Venezuela y Ecuador las opciones de los cercos y barreras vivas van desde los setos de arbustos forrajeros como nacedero Trichanthera gigantea, botón de oro Tithonia diversifolia, pinocho o San Joaquín Malvaviscus penduliflorus o matarratón Gliricidia sepium hasta los verdaderos corredores de bosque que atraviesan áreas de pastoreo. Mientras mayores sean la amplitud, la complejidad estructural y la diversidad de especies en setos, cercos vivos y corredores, más importante será su contribución a la biodiversidad local (Murgueitio y Calle 1999). Pasturas en callejones de árboles o arbustos Las pasturas en callejones involucran la siembra de forrajeras herbácea entre las hileras de arbóreas o arbustivas. Su objetivo es proporcionar a los animales mayor cantidad y calidad de forraje durante todo año, mejorar la calidad de suelo y reducir el riesgo a la erosión. En el trópico húmedo de Costa Rica se investigó sobre la siembra de G. sepium y E. berteroana en hileras cada cinco metros, dentro de pasturas de B. brizantha bajo pastoreo. E. berteroana tuvo mayor sobrevivencia (90%), comparada con G. sepium (3%), que prácticamente desapareció en la pastura (Abarca 1998). En muchos de estos sistemas de cultivo en callejones aplicados a sistemas pecuarios faltan evaluaciones económicas para determinar su rentabilidad económica. Pastoreo de animales en plantaciones forestales El manejo de pastoreo dentro de plantaciones forestales, ha recibido mucha atención, debido a la necesidad de generar ingresos en el corto plazo y por su importancia en la reducción del riesgo de incendios En las tierras bajas, cultivos de maderas finas como la teca Tectonia grandis, pochote o ceiba roja Bombacopsis quinata, roble de sabana Tabebuia rosea, melina Gmelina arborea y otros, la invasión de gramíneas incrementa a tal punto los costos de mantenimiento que en muchos momentos hace inviable el negocio de maderas sembradas. Ante la iliquidez en el ciclo de la producción de madera, el pastoreo de ganado en estas plantaciones se convierte en la salvación financiera de la inversión. (Londoño 1996). El pastoreo de animales en plantaciones forestales se realiza con animales jóvenes en crecimiento y en muchos lugares del trópico seco y subhúmedo las ovejas de pelo pueden jugar un papel muy importante. Los conocimientos sobre daños a las diferentes especies de árboles, tolerancia de los mismos a los pastos y a los animales, oferta forrajera, carga y comportamiento animal son indispensables para evitar pérdidas económicas en los cultivos. Cortinas o barreras rompevientos Las cortinas rompevientos son SSP muy frecuentes en fincas de producción intensiva de leche. Un estudio realizado en Turrialba, buscó las relaciones entre la producción del pasto guinea Panicum maximum y densidades de Pinus caribaea utilizando modelos lineales y no-lineales. Los resultados muestran que en Monteverde y Arenal (Costa Rica), el viento causa baja producción de leche y alta tasas de degradación de tierras. La siembra de cortinas rompevientos por ejemplo de ciprés. Cupressus lusitanica se asocia con un aumento en la producción de leche y una reducción de la mortalidad de terneras (Harvey et al. 1998). En las regiones alto andinas de Colombia, Ecuador y Perú hasta más de 4 000 msnm es muy frecuente el uso de varias especies de Eucalyptus que cumplen labores múltiples de protección contra los vientos fríos secos o húmedos, madera para construcciones locales, postes para cerco y leña. En la región del Alto Quindío en los andes centrales de Colombia, un estudio proyectado a 30 años sobre el uso de barreras, establecidas inicialmente como cercas vivas, de E. grandis en las divisiones de potreros de kikuyo Pennisetum clandestinum, demostró que además de disminuir el efecto deshidratador del viento sobre los pastos en las épocas secas, las barreras sustentan la demanda de leña de las fincas ganaderas en un 44% y evitan la extracción de madera fina nativa de Junglas neotropical para ser usada como postes de cercos en 14 árboles maduros por cada kilómetro de barrera de eucalipto (Díaz 1995). Silvopastoriles de alta densidad arbórea Los sistemas silvopastoriles intensivos se realizan con altas densidades de arbustos forrajeros asociados a pastos mejorados de alta producción de biomasa bajo modelos de pastoreo rotacional intensivo con cercas eléctricas. Pueden asociar o no árboles maderables, frutales y leguminosas rastreras. Leucaena leucocephala por su calidad nutricional, fijación de nitrógeno, crecimiento, tolerancia a la sequía, adaptación al ramoneo es la especie utilizada con mayor éxito en sistemas silvopastoriles intensivos en las regiones tropicales y subtropicales (Shelton 1996). Al igual que en otros países de América como Cuba y Venezuela (Clavero 1998) en Colombia esta especie se está utilizando en forma creciente en sistemas silvopastoriles. Se han realizado trabajos de adaptación de ecotipos a zonas de laderas en la región cafetera con resultados alentadores y persistentes en producción de leche y crecimiento de animales a partir del banco de germoplasma de L. leucocephala de CIAT (Cardona y Suárez 1996). Nuevas experiencias en los valles interandinos del Magdalena y el Cauca sugieren una respuesta positiva a la inoculación con cepas específicas de Rhizobium. Para sistemas de pastoreo rotacional con alta densidad de árboles (10,000/ha) la inoculación acelera el primer pastoreo de seis a tres meses (Mahecha et al. 1999) y permite cargas animales superiores a cuatro vacas de leche ha-1 año 1. Las diferencias a favor del silvopastoreo sobre los monocultivos de gramíneas se evidencian en la disponibilidad de forraje y nutrientes y en la calidad de la pastura. En Cuba este sistema alcanza ya las 17, 000 ha sembradas (Martín et al 2000). Existen pocos trabajos exitosos que validen para zonas bajas y suelos sin limitaciones de acidez, el sistema desarrollado para Leucaena, ya que esta especie no tolera los iones de Aluminio ni la acidez extrema. En Venezuela ha persistido por más de seis años el matarratón Gliricidia sepium en forma de pasturas en callejones dobles para ramoneo controlado o franjas de anchura variable sobre la pastura (Escobar et al 1996). Para regiones con problemas de acidez y sequías fuertes, existen avances del CIAT con Cratylia argentea (Lascano 1996; Argel y Lascano 1999) para laderas con problemas similares con Thitonia diversifolia (Ríos 1999) y en regiones sub-húmedas con un período seco fuerte se ha investigado Albizia lebbeck con resultados promisorios (Simón 1996 y Hernández et al. 1999). Para suelos inundables o de alto nivel freático los once años de experiencia con Erythrina fusca asociada a estrella dan confianza en esta alternativa para sistemas doble propósito intensivo, levante de terneros y hatos bufalinos (Gómez et al. 1997; Botero y Russo 1999). En zonas de alta montaña (>2.000 msnm) donde el pasto kikuyo es la base de sistemas lecheros de mediana a alta intensidad, la asociación con Alnus acuminata (Murgueitio y Calle 1999) y Acacia decurrens (Giraldo et al. 1999) se muestran promisorias. Sistemas de corte y acarreo: bancos de proteína puros o en policultivos de varios estratos. Los sistemas de corte y acarreo están difundidos por todo el mundo en desarrollo, en especial en condiciones de predios pequeños, regiones montañosas o con dominio de la agricultura, en especial en países con alta población humana. Los sistemas de corte de morera Morus sp para alimentar gusanos de seda son milenarios en la China y otros países asiáticos (Sánchez 1999). En varios países de América Latina existe una importante trayectoria de investigación, transferencia y los trabajos empíricos con ganaderos y comunidades campesinas sobre sistemas de corte y acarreo para alimentación no solo de bovinos sino de otras especies domésticas de animales que incluyen cerdos, equinos, cabras, ovejas, búfalos, conejos, cuyes, aves criollas (gallinas, patos, pavos), peces y gusano de seda. - Sistemas Silvopastoriles en Cuba. Podemos decir que por informaciones recopiladas tenemos que los antecedentes de la utilización de árboles en la ganadería en Cuba se remontan en el surgimiento de los sistemas de pastoreo-ramoneo en el desarrollo de los sistemas agroforestales pecuarios. En las épocas colonial (1492–1902) y neocolonial o republicana (1902–1958), la experimentación agrícola, en particular la relacionada con los pastos recibieron muy poca prioridad, ínfima atención y escasos recursos; pues de los 18 centros que fueron creados a partir de 1817, solo cuatro estaban activos, pero con escaso desarrollo. Desde 1845, en un ensayo sobre la cría de ganado, José de Frías habla del proceso de tumba y quema de los bosques para la siembra de la caña de azúcar, cuyo cultivo afectó las áreas de bosques. Las investigaciones en pastos y forrajes comienzan en Cuba a inicios del siglo XX; al crearse la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas en 1904, que formó parte de una estrategia neocolonial dirigida a manipular los recursos agrícolas de las colonias y excolonias. Allí se realizaron las primeras investigaciones en pastos y forrajes entre los años 1917 y 1924, bajo la dirección de Mario Calvino, el cual fue uno de los primeros en mostrar interés por el ramoneo, a partir de observaciones sobre la selección del ganado caballar en plantas de la familia de las solanáceas. A su gestión se debe la presencia en Cuba de especies de pastos que llegaron a formar parte posteriormente de la primera colección de “Indio Hatuey” y de ellas se derivaron interesantes conclusiones y sugerencias que mantienen su vigencia. Así, entre los siglos XV y XIX se establece la entrada de pastos en Cuba en forma no preconcebida, los cuales fueron utilizados casuísticamente por los animales junto a otras especies silvestres. Desde 1946 a 1955 se efectuó el mayor número de introducciones (más de 40 especies), como producto del incremento del estudio de los pastos. En el marco conceptual, la actividad de introducción de especies pratenses y forrajeras estuvo fundamentada en la escasez de gramíneas endémicas o naturalizadas adecuadas para estos fines, la mejora genética de la masa ganadera, la alta variabilidad del espectro edáfico y climático que caracteriza al país y la profunda diversificación que se avizoraba en el sector agropecuario; así como en la necesidad de incorporar tipos promisorios con adaptación a los diferentes ecosistemas. Se introdujeron más de 5 000 accesiones y de ellas se evaluaron 1 238 de gramíneas y 766 de leguminosas, germoplasma que transitó indistintamente las etapas que conformaban el flujograma de evaluación. A mediados de la década del 60 se efectuaron estudios con leucaena y gandul por Fernando Funes y Silvio Yepes. (Milera et al 2006). Como un procedimiento habitual en las últimas décadas en nuestro país, ha existido una tendencia a incorporar técnicas novedosas en la actividad agropecuaria y, más recientemente, también en la forestal, influenciadas por el desarrollo masivo y creciente de la reforestación además de los logros obtenidos en las investigaciones científico-técnicas relacionadas con la silvicultura. Un ejemplo de ello, ha sido la difusión en la esfera productiva de las prácticas silvopastoriles, incentivadas por los resultados positivos obtenidos en una parcela experimental donde se evaluó el comportamiento de animales de la raza ovina criolla pelibuey, bajo una plantación forestal de especies latifolias: Khaya nyasica, K. senegalensis y Swietenia macrophylla (Calzadilla, 1991; 1992). Los primeros trabajos de investigación relacionados con el empleo de los sistemas silvopastoriles para la producción agropecuaria tuvieron su inicio en el Instituto de Ciencia Animal aproximadamente en 1979. En este sentido se debe indicar la participación de otros centros cubano de investigación agropecuaria como la Estación de pastos y forrajes de Indio Hatuey, y el Instituto de Pastos y Forrajes entre otros. Durante esta etapa el trabajo se relacion&oa |